RICARDO MONREAL ÁVILA
El orgullo levanta cualquier ánimo y ánima caída.
He tenido la fortuna de ver los tres mundiales realizados en México (1970, 1986 y 2026). Cada uno estuvo enmarcado en una serie de sucesos históricos de carácter político, económico y social, que constituyeron un hito en el desarrollo del país.
leer más…El Estado mexicano y el perverso estado paralelo
La agitada lucha política, centrada en ver el ombligo sucio del adversario y la paja en el ojo ajeno, para hacer un torneo de quién tiene en sus filas el mayor número de narcopolíticos(as), debería tomarse un respiro para leer el informe completo de la UNODC (la oficina de la ONU sobre drogas y delitos), respecto al proceso que está padeciendo México en materia de delincuencia organizada transnacional, corrupción, terrorismo, extorsión y otros delitos que ponen en riesgo a la sociedad y al Estado mismo, no a un gobierno o a un partido en el gobierno.
leer más…La gran lección de las semanas mundialistas.
Cuando las mexicanas y los mexicanos tenemos motivos para creer en nosotros mismos y en nuestro país, el estado de ánimo cambia. Y eso nos lo está recordando el Mundial 2026, más allá de resultados deportivos.
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