Columna de Hierro
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JALAPA, VER. 06 09 2026.- ¿Qué dice la necropsia de Zenyazen Escobar y por qué no quieren darla a conocer?

Ésta es la pregunta nueva, la pregunta incómoda y, quizá, la más importante que ha aparecido desde que el Diputado Federal de Morena fue encontrado muerto dentro de su Mercedes Benz.

Porque hay un dato que ya no admite discusión: la necropsia ya se realizó.

La propia gobernadora Rocío Nahle confirmó que terminó durante la madrugada. Pero hasta ahora no se conoce públicamente su resultado. Nahle pidió esperar a que la Fiscalía General de la República informe oficialmente sobre la investigación.

Y aquí está lo verdaderamente extraño:si la necropsia ya terminó, ¿qué fue lo que encontró?
¿Por qué no lo sabemos?
¿Hay alguna razón jurídica para mantenerlo bajo reserva?
¿La FGR está cruzando todavía el resultado médico con las pruebas de balística?
¿El dictamen modificó alguna de las hipótesis iniciales?
¿Encontraron algo que impida hablar todavía de suicidio?
¿O encontraron elementos que obligan a investigar un homicidio?

Porque una cosa es que la investigación continúe y otra muy distinta es que un estudio fundamental para conocer las circunstancias de la muerte ya esté terminado y nadie explique qué arrojó.

Y aquí aparece la segunda gran incógnita.
¿De dónde venía Zenyazen?

Tampoco tenemos públicamente esa respuesta.
Una versión periodística ubicó el Mercedes estacionado desde aproximadamente las 9 de la mañana, con las intermitentes encendidas y los cristales arriba. A las 12 horas la Fiscalía confirmó el fallecimiento.

Tres horas.
Tres horas en las que nadie ha explicado públicamente qué ocurrió.
¿De dónde salió?
¿Quién lo vio por última vez?
¿Con quién estuvo?
¿Quién habló con él?
¿A dónde se dirigía?
¿Quién vio llegar el Mercedes?
¿Quién lo vio detenerse?
¿Existen cámaras que hayan registrado su recorrido?
¿Hay registros de telefonía que permitan reconstruir sus últimas horas?

Porque esas tres horas pueden ser tan importantes como la propia escena del crimen.

Y entonces las hipótesis comienzan a multiplicarse.

¿Estamos ante un suicidio por un problema personal o pasional?
¿Estamos ante un homicidio?
¿Podría tratarse de un crimen político?

Nadie puede afirmarlo todavía.
Pero tampoco puede descartarse ninguna hipótesis mientras no se conozcan los elementos científicos y se reconstruyan las últimas horas del Diputado.

Y hay otro antecedente que no puede desaparecer de la investigación.

El 28 de mayo, Zenyazen tuvo un enfrentamiento a empujones y un conato de pelea en la Cámara de Diputados con el priista Carlos Gutiérrez Mancilla, después de una serie de insultos. El episodio fue público y quedó registrado por medios de comunicación.

¿Tiene algo que ver con su muerte?
No existe ninguna prueba pública que permita decirlo.

Pero precisamente por eso debe investigarse y descartarse, como debe descartarse cualquier otro conflicto político, personal, económico o pasional.

Porque ésa es la obligación de una investigación seria: no escoger una hipótesis conveniente, sino eliminar una por una todas las posibilidades hasta llegar a la verdad.

Y mientras tanto hay algo que sí podemos preguntar:
¿Por qué no conocemos el resultado de la necropsia?
La Gobernadora sabe que terminó.
La FGR tiene la investigación.
La familia espera.
Y los medios seguimos sin conocer qué dice ese estudio.
Eso, por sí mismo, ya es noticia.
Porque si el resultado confirma una hipótesis, debe explicarse.
Y si la contradice, con mayor razón.
¿Qué encontraron en el cuerpo de Zenyazen Escobar que todavía no quieren decirnos?
Ésa es la pregunta.
Y hasta que alguien la responda, la muerte del Diputado seguirá rodeada de tres elementos que no encajan: una necropsia terminada pero sin resultados públicos; un automóvil que, según una versión periodística, permaneció unas tres horas con las intermitentes encendidas; y un tramo de sus últimas horas que nadie ha logrado reconstruir.
Tal vez no haya ningún misterio detrás.
Tal vez todo tenga una explicación perfectamente sencilla.
Pero entonces…¿por qué no nos la dicen?
(Y voy por más). 
eusebiogimeno@gmail.com