En las nubes….
Carlos Ravelo Galindo, afirma:
El Adviento es el anuncio de que nacerá el Salvador. Y que mejor para comprenderlo. Entenderlo con esta narración escrita.
Compartimos también el saludo cordial del escritor Abraham Mohamed Zamilpa que nos dice:
“En este cierre de año 2020 serían muy tristes mis comentarios y por eso solo puedo recomendarles que se cuiden mucho con sus familias y rueguen porque Dios nos haga el milagro de librarnos pronto de todos los males que tanto daño nos hacen”.
Coincidimos con el autor de “Candelero”
Es cierto que vivimos momentos difíciles… tiempos de oscuras tormentas…
Por eso pedimos que la esperanza nunca se apague dentro de nuestro corazón.
Aprovechemos este tiempo de adviento que el señor nos ofrece para revisar nuestras vidas y corregir nuestros errores.
El nos llama a la conversión ¡…y que cada uno de nosotros sepamos ser la herramienta que ese niño necesitó para mantener la esperanza, la fe, la paz y el amor!
La hemos intitulado las cuatro velas.
Es, en verdad un signo redentor en Navidad.
Las cuatro velas los cuatro domingos de adviento.
Las cuatro velas se quemaban lentamente.
El ambiente estaba tan silencioso que se podia oir el dialogo que mantenian
La primera dijo: ¡yo soy la paz! sin embargo, las personas no consiguen mantenerme. Creo que me voy a apagar.
Disminuyó su fuego rápidamente y se apagó..
Dijo la segunda: ¡yo soy la fe! lamentablemente soy superflua. Las personas no quieren saber de mí.
No tiene sentido permanecer encendida.
Cuando terminó de hablar, una brisa pasó, suavemente sobre ella y se apagó.
Rápida y triste la tercera vela se manifestó: “¡yo soy el amor! no tengo fuerzas para seguir encendida. Las personas me dejan a un lado y no comprenden la importancia de esto. Se olvidan hasta de aquellos que están muy cerca. Hay demasiado odio”.
Y, sin esperar se apagó.
De repente…entró un niño y vió las tres velas apagadas.
“¿Qué es ésto? ustedes debían estar encendidas hasta el final”. Al decir esto, comenzó a llorar.
Entonces la cuarta vela habló: “No tengas miedo, mientras yo tenga fuego podremos encender las demás velas, yo soy ¡la esperanza”!
Con los ojos brillantes, agarró la vela que estaba encendida …y encendió las demás.
Es cierto que vivimos momentos difíciles… tiempos de oscuras tormentas…
¡Que la esperanza nunca se apague dentro de nuestro corazón!
Aprovechemos este tiempo de Adviento que el Señor nos ofrece para revisar nuestras vidas y corregir nuestros errores.
El nos llama a la conversión ¡…y que cada uno de nosotros sepamos ser la herramienta que ese niño necesitó para mantener la esperanza, la fe, la paz y el amor!
Queremos desear Feliz Navidad a todos, después de esta delicadeza de José Antonio Aspiros y su esposa la también escritora Norma Vásquez Alanís sobre las Nubes de ayer 24.
“Estimado amigo: hoy fue día de preparativos, así haya sido solamente para una cena adecuada, pero sin más nada de parafernalia.
Pero me di un tiempo ya tarde para revisar mis correos, entre ellos primero tus Nubes.
El relato de tus Navidades es muy parecido al de numerosas generaciones, la mía entre ellas, y los recuerdos a veces provocan nostalgia.
Para mí se acabaron las posadas cuando las letanías se volvieron cumbias, y las procesiones dieron paso a los bailes de salón; algo ordinario como cualquier otro día del año.
La sidra y el ponche cedieron ante las bebidas fuertes y las piñatas se quedaron para las fiestas de cumpleaños.
Ah, y cuando el arbolito y las «villas navideñas» desbancaron al Nacimiento.
Qué bueno que alcanzamos a vivir aquellas costumbres, más con un sentido religioso y familiar, que de simple diversión mundana”.
craveloygalindo@gmail.com