Primero vamos a conocer que es la Dopamina, un químico que produce el cerebro, esencial para experimentar placer, recompensa y motivación.
Es un neurotransmisor que utilizan las neuronas para comunicarse entre sí, además está presente en una cantidad de procesos como el control de movimiento, la memoria y el aprendizaje.
Es muy conocido escuchar entre los deportistas: “está dopado” ya que la Dopamina también se produce en los laboratorios. Tiene un papel fundamental, activa un mecanismo cerebral llamado “circuito de la recompensa”, cuya función es causar placer.
El neurotransmisor activa el circuito de recompensa y logra que se repitan una y otra vez los comportamientos y consumos de cualquier tipo en busca de la sensación de placer y bienestar.
La Dopamina se eleva en los deportes extremos, esos que contienen un alto grado de riesgo con una demanda mental y física importante. Causan adicción al grado de no medir el peligro como: el buceo, alpinismo, surfing, ciclismo, paracaidismo, deportes en la nieve, kayak, el toreo, entre otros.
Una de las investigaciones de la neurociencia en los últimos años es que en las zonas del cerebro que procesan el placer, también procesan el dolor. Al comer chocolate por ejemplo se libera una cantidad de Dopamina, pero el cerebro pronto se adapta a la que libera cuando se come un chocolate y regula la transmisión de Dopamina, posteriormente va a pedir más chocolate.
En el enamoramiento la liberación de Dopamina provoca que la pareja tenga un estado alterado de conciencia. Solo con pensar en el amado sienten una sensación placentera en su cuerpo, lo que comúnmente le llaman “las mariposas en el estómago” y “la piel de gallina”, pero como el cerebro se adapta el estado de enamoramiento no dura mucho tiempo.
Es como la montaña rusa, después de subir, baja.
Algo interesante de lo que se quejan muchas parejas de que su compañero ve pornografía, se porque vuelve adicción pues es muy estimulante. Hoy en día no necesitan comprar revistas porno, pues muchos tienen la facilidad de accesar a internet.
La marihuana no es la de antes, ahora es 10 veces más potente que hace unos 50 años, como el tabaco a que le agregan adictivos.
Vamos a conocer que significa el “ayuno de Dopamina” una tendencia entre los ingenieros y creativos en Silicon Valley. El ayuno de Dopamina reprograma las vías de recompensa en el cerebro, inicia por identificar la conducta o sustancia con la que tienes adicción: el café, el refresco, la cerveza, las compras, el abuso de internet, la ludopatía, etc.
Ayuna de Dopamina por un día, pero si quieres resolver un problema adictivo más arraigado, abstente por 30 días, es el tiempo que requieren las adaptaciones neuronales para encontrar el equilibrio, estimulando el lado del dolor, como lo hacen las Endorfinas; de esa manera el cerebro libera la Dopamina y compensa el efecto del dolor.
Las recomendaciones para liberar Dopamina sin estimulantes: practicar ejercicio, hacer tareas que implican un nivel de sacrificio, “sudar la gota gorda”, como pintar una casa, cortar el jardín, pulir el carro, en fin.
Karen dice que le funciona el ayuno de Dopamina por un solo día, al despertar lo único que se permite es meditar, escribir, beber agua, caminar y pensar.
El ayuno de Dopamina no es nada nuevo para los monjes budistas, lo han hecho hace cientos de años, la meditación, la unidad y sus prácticas de desapego, tienen esa finalidad. Hoy en día estamos inmersos en la búsqueda de placer, el consumismo y la cultura desechable, factores estimulantes cuidadosamente diseñados para atraparnos que nunca habían existido.
Tenemos que estar conscientes de las tentaciones del celular, pueden conseguir cocaína, sexo, videojuegos, alimentos, lo que quieran está al alcance de la mano, pero “entre más tienes más quieres” el problema es que una vez que activas el circuito de la recompensa, no es fácil dejarlo sin su adictivo. Te vuelves esclavo, pedirá más y más.
Al practicar el ayuno, no te privas de Dopamina lo que logras es poner un alto a las sustancias o conductas que causan su liberación en el sistema de recompensa.
La sobreabundancia en que vivimos es un factor estresante que no tiene comparación con tiempos pasados, pensamos que tenemos todas las cosas que siempre quisimos y que nuestra vida debería ser muy placentera, pero eso no está ocurriendo, llegamos a un punto de inflexión, mientras más tenemos, nos sentimos más infelices.
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