Columna de Hierro

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CUERNAVACA MOR. 12 10 2026.-  Lucy Meza y Daniel Martínez Terrazas podrían medirse en una encuesta para definir quién encabezaría la candidatura a la Presidencia Municipal de Cuernavaca, dentro de una virtual alianza PRI-PAN que se cocina en la capital del país.

La versión viene de círculos cercanos a la ex senadora Lucy Meza y coincide con comentarios que ya corren en el Congreso de Morelos, donde Dany Martínez Terrazas no sólo es una de las figuras fuertes del PAN, sino además pieza central en la operación política local.

Lo que se comenta es simple: quien salga mejor posicionado iría por la Alcaldía de Cuernavaca y el segundo podría ser impulsado para una Diputación Federal o Local, según acomoden las piezas. Hasta ahora no hay nada firmado, pero sí movimientos que dejan ver que el tema ya se está cocinando.

La posibilidad no sale de la nada. En el plano nacional, el PRI de Alejandro Alito Moreno y el PAN que encabeza Jorge Romero Herrera han vuelto a explorar entendimientos en varios Estados del país. Morelos aparece ya en esa conversación.

En esa ruta encaja la reunión reciente de Lucy Meza con Alejandro Alito Moreno y con el dirigente estatal priista Eliasib Polanco. El encuentro tuvo lectura política inmediata: Lucy sigue en la jugada, no está borrada del mapa y conserva interlocución con la dirigencia nacional del PRI.

Del lado panista, Dany Martínez tampoco llega solo. Tiene estructura, controla buena parte del juego interno del PAN morelense y además cuenta con un vínculo importante hacia el centro del partido. Su hermano, Juan Carlos Martínez Terrazas, se mueve en el Comité Ejecutivo Nacional del PAN, donde ocupa una cartera vinculada al fortalecimiento interno del partido. Dicho de manera simple: los Martínez Terrazas tienen línea, oído y presencia en la mesa donde se hablarán las alianzas.

Si eso ya de por sí mueve el tablero, el escenario se vuelve todavía más interesante por la ruptura entre Morena y el Partido del Trabajo en Morelos.

El pleito político entre la gobernadora Margarita González Saravia y la diputada Tania Valentina Rodríguez Ruiz ha abierto una grieta que hace apenas unos meses parecía impensable. Morena y PT, que fueron aliados, hoy viven un distanciamiento cada vez más visible.

Ese rompimiento abre otra posibilidad: que el PT termine jugando como aliado táctico de una oposición más amplia en Cuernavaca, o al menos se mantenga a la expectativa para negociar desde una posición de fuerza. No hay todavía confirmación pública de un acuerdo de ese tamaño, pero sí señales suficientes para pensar que el viejo bloque oficialista ya no camina unido.

Y eso le mete presión a Morena en la capital.

No hay que olvidar que Morena ya es oposición en Cuernavaca. Perdió la elección municipal pasada frente a la coalición opositora y, desde entonces, la capital se volvió una plaza particularmente complicada para el partido en el poder.

A eso se suma el desgaste que enfrenta el gobierno estatal por varios frentes: la inseguridad, la violencia, los asesinatos que han golpeado a la comunidad universitaria, el conflicto con las normalistas de Amilcingo y el reciente tropiezo político por el rechazo al nombramiento de Carlos Franco Ruiz en el IEBEM, un episodio que exhibió falta de tacto, mala operación y necesidad de rectificar a toda prisa.

Todo eso va pesando. Y pesa más cuando del otro lado empiezan a alinearse intereses, ambiciones y acuerdos de supervivencia política.

Morena sigue teniendo gobierno, estructura y presencia territorial. Nadie puede darlo por derrotado desde ahora. Pero tampoco puede ignorar que enfrente empieza a dibujarse un bloque opositor con más colmillo, más oficio y, sobre todo, con una causa común: evitar que el partido oficial recupere Cuernavaca.

Por eso la versión de una encuesta entre Lucy Meza y Dany Martínez no debe verse como un simple rumor de café. Puede ser el primer indicio concreto de una operación política mayor.

Falta camino. Falta saber si la alianza cuaja, si las dirigencias nacionales la bendicen y si el PT decide jugar de un lado, del otro o apostar por su propia fuerza. Pero una cosa ya puede decirse: la sucesión en Cuernavaca comenzó a moverse antes de tiempo y los nombres de Lucy y Dany ya están puestos sobre la mesa.

La candidatura aún no existe. La operación política, en cambio, ya empezó.

(Y voy por más).

eusebiogimeno@gmail.com