El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, atribuyó las recientes protestas en Francia a problemas relacionados con la inmigración y aseguró que las movilizaciones reflejan una supuesta pérdida de control sobre sectores clave de la sociedad francesa. Sus declaraciones surgieron en medio de una ola de manifestaciones estudiantiles y sindicales que se extiende por distintas ciudades del país europeo.

A través de una publicación en la red Truth Social, el mandatario estadounidense sostuvo que las protestas no tienen como origen principal las demandas educativas planteadas por los estudiantes, sino que responden a los efectos de una inmigración masiva que, a su juicio, ha generado conflictos sociales en Francia.

Las movilizaciones comenzaron el pasado 17 de septiembre en un centro educativo de las afueras de París y posteriormente se expandieron a otras regiones del país. Los estudiantes exigen mejores condiciones en los planteles, cambios en la organización académica y mayores recursos para el sistema de enseñanza pública.

Con el paso de las semanas, las protestas han recibido el respaldo de sindicatos y organizaciones políticas de izquierda que rechazan las reducciones presupuestarias en el sector público. Miles de personas participaron este martes en concentraciones realizadas en diversas ciudades francesas para exigir una mayor inversión en educación.

El conflicto ha derivado en episodios de violencia y enfrentamientos. De acuerdo con los reportes más recientes, alrededor de 200 estudiantes han resultado heridos y más de 5 mil personas han sido detenidas desde el inicio de las manifestaciones. Además, se han registrado daños en instalaciones educativas y mobiliario urbano, con pérdidas valuadas en decenas de millones de euros.

Ante la escalada de las protestas, el gobierno francés impulsó medidas para endurecer las consecuencias legales de los actos vandálicos. Entre ellas destaca una iniciativa que busca responsabilizar económicamente a los padres de menores involucrados en daños a bienes públicos o privados.

Las autoridades también señalaron que al menos uno de cada diez institutos del país ha visto alteradas sus actividades debido a bloqueos, piquetes y otras acciones de protesta, lo que mantiene abierto el debate sobre el futuro de la educación pública y las políticas gubernamentales en Francia.