En las nubes…

Carlos Ravelo Galindo, afirma.

Una ahijada, a la que Bety y Carlos Fernando, queremos como una hija, la arquitecto y escritora Yolanda Gómez Cobián nos participa de Edna Rueda Abraham, un poema muy oportuno para el momento.

Se llama “Empatía Viral”, y dice:

_Y así un día se llenó el

mundo con la nefasta

promesa de un apocalipsis

viral……

Y de pronto las fronteras

que se defendieron con

guerras se quebraron

con gotitas de saliva.

Hubo equidad en el contagio

que se repartía igual para

ricos y pobres.

Las potencias que se sentían

infalibles vieron cómo se

puede caer ante un

BESO, ante un

ABRAZO.

Y nos dimos cuenta de lo

que era y no importante,

y entonces…….

Una enfermera se volvió

más indispensable que

un futbolista,

Y un hospital se hizo más

urgente que un misil!

Se apagaron luces en los

estadios, se detuvieron

los conciertos, los rodajes

de películas, las misas y

los encuentros masivos

y entonces en el mundo

hubo tiempo para

LA REFLEXIÓN a solas

y para esperar en casa

que lleguen todos y para

reunirse frente a fogatas,

mesas, mecedoras, hamacas

y contar cuentos que

estuvieron a punto de ser

olvidados.

Tres gotitas de mocos

en el aire,

nos ha puesto a cuidar

ancianos, a valorar la

ciencia por encima de la

economía,

nos ha dicho que no solo

los indigentes traen pestes,

que nuestra pirámide de

valores estaba

invertida,

que la vida siempre fue

primero y que las otras

cosas eran accesorios.

No hay un lugar seguro,

en la mente de todos nos

caben todos y empezamos

a desearle el bien al vecino,

necesitamos que se

mantenga seguro,

necesitamos que no se

enferme, que viva mucho,

que sea feliz.

Y junto a una paranoia

hervida en desinfectante

nos damos cuenta que

si yo tengo agua y el de

más allá no, mi vida

está en riesgo.

Volvimos a ser la aldea,

la solidaridad se tiñe

de miedo

y a riesgo de perdernos

en el aislamiento, existe

una sola alternativa:

SER MEJORES JUNTOS.

Si todo sale bien, todo

cambiará para siempre.

las miradas serán nuestro

saludo y reservaremos el

beso solo para quien ya

tenga nuestro Corazón,

cuando los mapas se

tiñan de rojo con la presencia

del que corona,

las fronteras no serán

necesarias y el tránsito

de quienes a dar

esperanzas será bien

recibido bajo cualquier idioma y

debajo de cualquier color

de piel.

Dejará de importar si

no entendía tu forma de

vida, si tu fe no era

la mía, bastará que te anime a

extender tu mano cuando

nadie más lo quiera hacer.

Puede ser, solo es una

posibilidad, que este virus nos haga

MÁS HUMANOS

y de un diluvio atroz, surja

un pacto nuevo,

con una rama de olivo

desde donde empezará

de cero.

craveloygalindo@gmail.com