Lo que debía ser una audiencia de ratificación clave para la cantante Belinda terminó en un inesperado revés legal. Debido a una imprecisión en el nombre legal del demandado, el proceso judicial en contra de Lupillo Rivera ha quedado en pausa, otorgando un respiro al llamado «Toro del Corrido».

El origen del conflicto: De la intimidad al juzgado

La disputa legal comenzó en octubre de 2025. Belinda interpuso una demanda por violencia mediática y digital, luego de que Lupillo Rivera publicara una autobiografía en la que dedica varios capítulos a detallar el romance que ambos habrían mantenido en secreto. La intérprete de Cactus busca medidas de protección para evitar que el cantante continúe lucrando con detalles de su vida privada.

Por su parte, la defensa de Rivera sostiene que el contenido del libro es simplemente «su verdad» y no constituye un delito.

La audiencia: Un «error de dedo» con peso legal

El pasado miércoles 4 de febrero de 2026, minutos antes de las 19:00 horas, se llevó a cabo la audiencia en un juzgado de la Ciudad de México para hacer permanentes las medidas de protección. Sin embargo, el equipo legal de Lupillo Rivera presentó una defensa técnica que paralizó el avance del caso.

Resulta que la demanda de la cantante fue interpuesta contra Guadalupe Rivera Saavedra. No obstante, los documentos oficiales y pasaportes del cantante acreditan que su nombre legal es Guadalupe Saavedra Rivera.

«Estamos ante la situación de diversidad de personas, son dos personas distintas totalmente con el tema de sus documentos oficiales», declaró la abogada Mariana Gutiérrez ante medios de comunicación.

¿Qué sigue en el proceso?

Para el marco legal mexicano, un apellido invertido implica que se está demandando a una persona que técnicamente no existe bajo esa identidad. Ante esta discrepancia, el juez decidió diferir la diligencia y otorgó un plazo de tres días a la Fiscalía para aclarar la identidad del demandado.

Mientras el equipo legal de Belinda deberá corregir este error técnico, Lupillo Rivera mantiene, por ahora, la libertad de seguir distribuyendo su obra, dejando en el aire si la batalla se ganará en los tribunales o se perderá por un simple tecnicismo administrativo.

DIARIO DE MÉXICO