Por: Rosa Chávez Cárdena
En México el 8 de marzo en el marco de la celebración del Día Internacional de la Mujer, las mujeres realizaron marchas en las principales ciudades para exigir justicia.
Activistas y colectivos de mujeres se unieron en contra de la violencia de género y los feminicidios.
En un recorrido por el mundo, vale la pena ver lo que sucede en Pakistán, las mujeres son consideradas propiedad de sus hombres, operan bajo un estricto código de “honor”. No pueden elegir con quién casarse, les niegan la educación y los derechos reproductivos.
Las mujeres han sido apuñaladas, apedreadas, incendiadas y estranguladas por dañar el honor de su familia.
Qandeel Baloch, la heroína que se atrevió a publicar en las redes sociales, es caso emblemático de los crímenes de honor. En 2016, su hermano menor la mató por su activismo mientras dormía.
Las activistas han luchado contra la noción patriarcal de “honor” que causa la muerte por lo menos a 1,000 mujeres cada año. En Pakistán, son islamistas y rechazan el feminismo occidental.
El domingo se caracterizó por protestas de dos contingentes de mujeres, las conservadoras y las que luchan por sus derechos.
La contraprotesta islamista, acusa a las feministas de ser explotadas por grupos no gubernamentales y por el lobby judío. Las que luchan por sus derechos, gritaban: “¡Mi cuerpo mi elección!” y los líderes conservadores gritaban en portavoces: “¡el cuerpo es de Alá!” además comentaban “no toleraremos que no respeten nuestra moral y tradiciones.
En nuestro país tenemos libertad para manifestaciones, además, en nuestro país se llevó a cabo un hecho que será histórico. Un día sin mujeres, con el lema: “el 9 nadie se mueve”. El objetivo es tomar conciencia de la importancia que tienen las mujeres a nivel económico, social y cultural en el país.
Las mujeres demandan la erradicación de toda forma de violencia, aseguran que somos el país con más feminicidios. Las protestas son por erradicarlos, pero tenemos la mala costumbre de hablar mal de nuestro país y acrecentar las deficiencias, en lugar de motivar los logros y fortalezas.
Es notoria la obsesión de decir que somos el número uno en casos de bullying, en pobreza, violencia y desaparecidos. A tantos años de la conquista no terminamos de perdonar y valorarnos.
Los extranjeros son los que se dan cuenta de la riqueza cultural, artística y gastronómica. Me sorprendí de un programa de televisión en donde afirmaban: «México es de los peores países para ser mujer». Ignorancia, desconocimiento, somos nuestros peores detractores, no se dan cuenta que la crítica refuerza el problema.
Por poner otro ejemplo: Arabia Saudita, Dubai, países con economía pujante se niegan a cambiar la cultura. La mujer sigue oprimida, no le permiten manejar un auto, entrar al estadio, tienen que cubrir su cuerpo y su cara con la burka, hasta para entrar a la playa. En otros países sufren la mutilación sexual para que no sientan placer. La lucha por los derechos debe ser por todas las mujeres violentadas en el mundo, pero, es necesario otro paradigma, una nueva masculinidad y mejorar la autoestima en las mujeres.
Somos parte de una cultura, histórica, universal, producto de estereotipos de género, de la fisionomía, las hormonas, y los genes.
La educación juega un papel determinante para construir el rol de género. El enemigo a vencer es la ideología construida, la creencia ancestral que el hombre vale más que la mujer; al varón se le educó para creer que es fuerte, fue por años el único proveedor de la familia y se le negó la expresión de los sentimientos y emociones, al no saber expresarse se vuelve violento.
En nuestro país tenemos libertad, los derechos se han ganado gracias a la lucha de años, al activismo de muchas mujeres. El gran problema es la ausencia a la justicia en cuanto a: feminicidio, desapariciones, secuestro, trata.
Esperamos que estas diversas formas de protesta hagan la diferencia y generen resultados importantes.
La demanda es erradicar todas las formas de violencia contra las mujeres.
No pedimos, demandamos al sistema judicial para que ningún crimen de hombres y mujeres quede impune.
También esperamos que el vandalismo en la marcha no quede impune, ya basta de tolerar el vandalismo en las marchas. Los daños a la Catedral en Hermosillo y a los monumentos históricos en la Ciudad de México, deben ser sancionados conforme a la ley.