Jesús Te Ampare

El Tercer Congreso Nacional de Morena celebrado en días pasados, encarna en el escenario político el inicio de la construcción de los cimientos de cara a las próximas elecciones presidenciales.

Veloz en su ascenso político y económico, Mario Delgado (experto en desaseo electoral y principal adalid del movimiento), la ruda Citlalli Hernández y el variopinto gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, elegirán, en tiempo y forma, el método para designar a su candidato.

Los tres “Mosqueteros”, adictos por conveniencia a las ideas de AMLO, operan como tapetes en cada estrategia política, para que la mano del mesías tropical siga meciendo la cuna de la corriente izquierdista.
Hay un Thriller estadounidense de suspenso psicológico (“La mano que mece la cuna”) dirigido por Curtis Hanson, que genera mensajes e interpretaciones relacionados con la vida pública:
“Nunca dejes que una mujer atractiva tome el mando de tu casa, porque lo que se hace se paga. La mano que mece la cuna es la que controla al mundo”.
Por eso Mario, Citlalli y Durazo, llevan en sus espaldas la responsabilidad de planificar y dirigir las operaciones político-electorales establecidas por López Obrador rumbo a la sucesión.
Con desparpajo risible, los tres bailan al son que les toque el oriundo de Macuspana, a cuyos moradores –según la leyenda urbana– se les conoce con el mote peyorativo de TumbaPatos, por la caza abundante de esas aves silvestres emigrantes conocidas como Pijijes Alas Blancas.
El Congreso Nacional de MORENA reformó sus estatutos para extender el mandato de sus dirigentes hasta después del proceso electoral de 2024.
El sonorense Alfonso Durazo —incondicional del malogrado Luis Donaldo Colosio Murrieta–, sin dejar la gubernatura, es desde ahora ojos y oídos de AMLO como presidente del Consejo Nacional, en sustitución de Bertha Luján.
La cúpula de MORENA organiza el proyecto para controlar el método de elección, y nombrar a quien “resulte” mejor posicionado (a) por “voluntad” popular.
Al final de la jornada se reiterará el viejo vicio de que el dedo del jefe sea lo más determinante.
En tanto, hoy en el pleno del Senado se definirá si las fuerzas armadas continúan con las labores de seguridad hasta 2028.
El debate tiene acentuados tintes políticos y carece de estrategias precisas para resolver el flagelo de la violencia.
Militarizar al país no soluciona la inseguridad que devora a la sociedad. Lo que pretende el tabasqueño es utilizar a las fuerzas militares para garantizar la victoria en 2024.
El terco de Monreal que sostiene ¡Ni me bajo, ni me rajo!, tiene la sartén por el mango; o sea que determinará qué se hace, quién lo hace y para qué se hacen las cosas. Es el jefe.
Es su turno al bate.
Quiere volarse la barda; el pitcher prepara un strikeout, conocido comúnmente como “Ponche”.
ceciliogarciacruz@hotmail.com