Donald Trump ha anunciado que retira su apoyo a la congresista republicana Marjorie Taylor Greene, lo que simboliza un quiebre importante entre ambos. Según Trump, todo lo que ve de Greene es “quejarse, quejarse y quejarse”: la acusa de haber cambiado políticamente, alejarse de sus valores y perder efectividad.
Desde su cuenta en Truth Social, Trump sugirió además que apoyaría a un rival en las primarias si alguien “apropiado” se postula contra ella. Agregó que Greene habría reaccionado mal luego de que él le compartió una encuesta según la cual tenía solo un 12 % de intención de voto para un cargo como senadora o gobernadora sin su respaldo.
Greene ha respondido públicamente: asegura que Trump ha mentido sobre su comportamiento y que la ruptura tiene que ver con su exigencia de publicar los archivos relacionados con Jeffrey Epstein. En sus mensajes en X, afirma que su pedido de transparencia sobre esos documentos lo “llevó al límite”.
Además, Greene denuncia que empresas de seguridad privada la han contactado para advertirle sobre su seguridad, porque —según ella— las amenazas en su contra estarían siendo alimentadas por Trump. Reconoce que ha dedicado tiempo y dinero a apoyar al expresidente, pero afirma que no le adora ni le sirve; lo que motiva su acción es su convicción hacia su distrito y su fe.
Trump señaló que considera que Greene “se volvió muy de izquierda” y la criticó por su enfoque en política exterior, mientras que ella ha defendido un giro hacia la transparencia y mayor atención a temas internos del país.