Carlos Ravelo Galindo, afirma: 

Y como galardón, al final, “Hombres Necios” de Sor Juana Inés de la Cruz.

Absoluto apoyo a la ministra en retiro, amiga nuestra, doña Olga Sánchez Cordero por su firmeza al proclamarlo desde la Cámara de Senadores, que preside.

Y al maestro Abraham Mohamed Zamilpa, por compartirlo en Candelero: 

“La presidenta de la Mesa Directiva del Senado, Olga Sánchez Cordero, hizo un llamado a Jueces, Fiscales y Ministerios Públicos para “romper el círculo vicioso de la exclusión, la violencia y la impunidad” en contra de las mujeres.  

Durante el foro “La normatividad como herramienta estratégica para la igualdad de género”, Sánchez Cordero destacó que la correcta aplicación de las leyes es lo que hace la diferencia en la vida de las mujeres y de las niñas, por lo que pidió a quienes las aplican actuar con sensibilidad, sin indecisión y sin corrupción.

Sostuvo que el trabajo de Jueces, Fiscales y Ministerios Públicos debe ser progresista y poner en el centro a la persona para que sus resoluciones, sentencias e investigaciones permitan acabar con la impunidad en las agresiones contra niñas y adolescentes.

Toda persona debe ser responsable de la impartición, asentó, por lo que la impartición de justicia debe estar bajo un escrutinio público constantemente, ya que es dónde existen “las trabas” que evitan la igualdad:

“Hay que romper el círculo vicioso de la exclusión, la violencia y la impunidad”, expresó la presidenta del Senado de la República. 

Dijo que mantener el respeto irrestricto a la dignidad humana y devolverla a quienes les ha sido negada, es la razón de ser del Estado, aseveró la legisladora. “La defensa de la dignidad de las mujeres y de las niñas, dignifica al Estado mismo, no solamente las dignifica a ellas, sino al Estado mismo”.

Además, subrayó la importancia de que la sociedad debe apropiarse de las leyes, pero especialmente los operadores jurídicos de los tres órdenes de gobierno, pues “una auténtica cultura jurídica será la que fomente y permita, bajo el ejemplo de toda autoridad, una adecuada, efectiva y decidida aplicación de las normas.

Sánchez Cordero aseveró que la ley debe proteger a todas y a todos, pero, especialmente, a las personas más vulnerable, enfrenta condiciones de desigualdad e históricamente se ha visto en desventaja. “Las mujeres y las niñas hemos padecido diversos escenarios de discriminación, de exclusión, de violencia”, advirtió.

La presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género, Martha Lucía Micher Camarena, puntualizó la urgencia de construir un marco legal, en el que se cuestionen las formas en que se manifiesta el sexismo y la discriminación.

En este sentido, dijo que la reforma al artículo 4º de la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres abona a la construcción integral de protección y garantía de las niñas y adolescentes.

Consideró que, a partir de la supletoriedad de las leyes, se contribuye a la tutela de los derechos humanos de las mujeres y se reconoce que el Estado mexicano debe realizar las acciones necesarias para garantizar su protección más amplia.

En el Senado, precisó, trabajamos con esa finalidad, porque tenemos la convicción ética y política de que la causa de las mujeres y las niñas es justa, y contribuye a la construcción de una sociedad libre, justa, democrática e igualitaria

La titular del Instituto Nacional de las Mujeres, Nadine Gasman Zylbermann, destacó la labor del Programa Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres (Proigualdad), el cual promueve la formación de un Federalismo, que trabaje coordinadamente para garantizar los derechos de todas las mujeres y las niñas de México.

Este programa prevé acciones puntuales para avanzar en la igualdad de género e identifica las principales temáticas de armonización legislativa, afirmó. El Poder Legislativo, en tanto, debe ver al Proigualdad como un instrumento base, para guiar su trabajo e impulsar la progresividad de los derechos humanos de las mujeres.

Patricia Salazar Marroquín, alcaldesa de Allende, Nuevo León, llamó a continuar la lucha por una legislación que propicie una sociedad más equilibrada y con un futuro en el que se encuentren integrados los intereses de hombres y mujeres.

Nosotros añadimos este poema para dar la bienvenida al nuevo premio con el nombre de Sor Juana Inés de la Cruz.

Hombres necios que acusáis

a la mujer sin razón

sin ver que sois la ocasión

de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual

solicitáis su desdén

¿por qué queréis que obren bien

si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia

y luego, con gravedad,

decís que fue liviandad

lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo

de vuestro parecer loco

al niño que pone el coco

y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,

hallar a la que buscáis,

para pretendida, Thais,

y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro

que el que, falto de consejo,

él mismo empaña el espejo

y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén

tenéis condición igual,

quejándoos, si os tratan mal,

burlándoos, si os quieren bien.

Opinión, ninguna gana;

pues la que más se recata,

si no os admite, es ingrata,

y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis

que, con desigual nivel,

a una culpáis por cruel

y otra por fácil culpáis.

¿Pues cómo ha de estar templada

la que vuestro amor pretende

si la que es ingrata, ofende,

y la que es fácil, enfada?

Mas entre el enfado y pena

que vuestro gusto refiere,

bien haya la que no os quiere

y quejáos en hora buena.

Dan vuestras amantes penas

a sus libertades alas,

y después de hacerlas malas

las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido

en una pasión errada:

la que cae de rogada,

o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar,

aunque cualquiera mal haga:

la que peca por la paga,

o el que paga por pecar?

Pues ¿para qué os espantáis

de la culpa que tenéis?

Queredlas cual las hacéis

o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,

y después, con más razón,

acusaréis la afición

de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo

que lidia vuestra arrogancia,

pues en promesa e instancia

juntáis diablo, carne y mundo.

craveloygalindo@gmail.com