Los terremotos que sacudieron Venezuela han dado paso a una inesperada tregua diplomática entre Caracas y varios países que hasta hace poco mantenían fuertes diferencias con el Gobierno venezolano, en un acercamiento que podría abrir la puerta a una mayor reinserción internacional del país.
Estados Unidos, Chile, Argentina, El Salvador, Israel y Canadá figuran entre las primeras naciones que ofrecieron ayuda humanitaria, enviaron equipos de rescate o establecieron contacto directo con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, para coordinar la asistencia en las zonas afectadas por los sismos.
El giro resulta significativo si se considera el deterioro de las relaciones diplomáticas tras las elecciones presidenciales venezolanas de julio de 2024, cuyos resultados fueron cuestionados por diversos gobiernos de la región. Aquella crisis derivó en la ruptura o enfriamiento de vínculos con países como Argentina, Chile, Costa Rica, Panamá, Perú, República Dominicana y Uruguay, además del retiro de personal diplomático por parte del Gobierno venezolano.
La emergencia sísmica propició ahora un cambio de tono. Argentina anunció el envío de brigadistas y una misión consular humanitaria para asistir a sus ciudadanos afectados, mientras que Chile también envió ayuda y equipos de rescate. Incluso autoridades chilenas calificaron la tragedia como una oportunidad para reconstruir, de manera respetuosa, las relaciones bilaterales.
El acercamiento también alcanza a Estados Unidos, cuya relación con Venezuela atravesó una de sus etapas más tensas debido a las sanciones económicas, restricciones comerciales y acusaciones contra el Gobierno de Nicolás Maduro. Sin embargo, tras el reconocimiento de Delcy Rodríguez como presidenta encargada por parte de la administración del presidente Donald Trump, Washington restableció las relaciones diplomáticas y se ha convertido en uno de los principales apoyos internacionales del nuevo Gobierno venezolano.
En el contexto de la emergencia, autoridades estadounidenses han mantenido comunicación directa con Caracas para coordinar las labores de rescate y la entrega de ayuda humanitaria.
Otro caso llamativo es el de El Salvador. Pese a las recientes tensiones entre ambos países por la deportación de ciudadanos venezolanos al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), el presidente Nayib Bukele ofreció apoyo inmediato y sostuvo conversaciones con Delcy Rodríguez para coordinar la asistencia.
Canadá también anunció ayuda humanitaria y abrió un debate sobre la necesidad de restablecer representación diplomática en países como Venezuela, al considerar que contar con embajadas facilita la atención a sus ciudadanos y mejora la capacidad de respuesta ante emergencias.
La tragedia, provocada por 2 terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 registrados el pasado miércoles, ha dejado hasta ahora 1,450 personas fallecidas y más de 3,150 heridas, además de cuantiosos daños materiales que requerirán un amplio esfuerzo de reconstrucción.
En este escenario, la denominada “diplomacia humanitaria” surge como un inesperado puente entre Caracas y varios gobiernos de la región, aunque aún está por verse si la cooperación generada por la emergencia logra traducirse en una normalización más duradera de las relaciones internacionales de Venezuela.
EFE