El hombre es el único ser que tiene el horror de la muerte, los animales no tienen ese temor, ni piensan en la inmortalidad.
En lo que concierne a la creencia en la inmortalidad, la religión resuelve a su manera. Se especializa en canalizar el trauma de la muerte y alimentar el mito de la eternidad. De esa manera alienta el optimismo que permitirá al individuo sobrellevar su angustia y encontrar una salida ante la angustia que le causa lo que sucede después de la muerte….si recibirá castigo o se va directo al cielo.
Mientras más evolucionada sea una civilización, más insistirá la religión sobre la muerte. Así los vivos tendrán tendencia a olvidarla.
El equilibrio sereno del creyente es la Salud Social que calma la angustia de la muerte y la religión se convierte en un refugio para vencer la inadaptación humana a la muerte.
La visión de la muerte está fundada sobre la prehistoria, la etnología, la historia, la sociología, la psicología y la biología.
Para recordar la historia, los hombres en las aldeas tenían que refugiarse todas las noches, en su granero para escapar de las bandas que saqueaban sus granjas. En muchos lugares las hambrunas asolaban, por tantos robos y violencia, todo era anarquía…..la máxima era “sálvese quien pueda”.

Hasta el siglo XIX el Estado-Nación solo existía en Francia y en Inglaterra, después para beneficio de todos crearon el Modelo Social, la Escuela y el Ejército lograron hacer que retrocediera la violencia. Encontraron una forma de poner orden social: no hay libertad sin leyes y sin un Estado-arbitro para hacerlas respetar.
Incluso la violencia familiar entró en esa categoría, el refugio de las pasiones humanas no escapa a la intervención del Estado.
En cuanto a la historia de la violencia, va de manera paralela la historia del Estado.
Los países en que impera la violencia se caracterizan por un rechazo permanente del poder público, en dónde la reglamentación de armas no es suficientemente severa, la violencia crece.
Es lo que vemos en la mayoría de los países, a los poderosos les importa más la venta de armas que la paz social.
Todos los pueblos son violentos y todos pueden ser educables, pero ¿quién educa? El Estado, un Estado fuerte, capaz de crear un Ejército, una Policía, una Justicia y Escuelas eficientes con valores y entonces los países se apaciguan.
La argumentación sobre los pueblos violentos y los que son pacíficos no tiene mucho sentido pues en cualquier momento se pierde el control.
Se ha demostrado una cultura pacifista como la Hinduista no impidió las matanzas y crímenes a lo largo del siglo.
Tampoco se pudo controlar que la Revolución en México cobrara la vida de cerca de la quinta parte de la población del país. En la década de los 80 había una urbanización acelerada, la violencia había disminuido más del 50% gracias a que la Revolución había llevado al reforzamiento de un Estado centralizador.
Varios países están sufriendo la guerra en su territorio, pero en todos vemos violencia, vandalismo, los partidos políticos que buscan poder se aprovechan de los jóvenes para vandalizar y robar en los negocios.
Se aprovechan de las redes sociales para enviar mensajes, señalar y confundir a los ciudadanos.
Causa mucha indignación, coraje, frustración ver la destrucción y el robo de los negocios en Francia, también lo sentimos en México.
En las marchas pacíficas de los ciudadanos, mandan grupos entrenados para causar destrozos al patrimonio histórico y cultural. No les importa agredir a los ciudadanos, luego grupos de algún partido reclaman si los consignan o si interviene la policía, quieren impunidad.
Pero lo que se necesita es un Estado fuerte que aplique la ley sin distingo.
Los ciudadanos queremos paz en el entorno, si nos cruzamos de brazos seremos cómplices de un Sistema que ha legitimado la destrucción y la muerte.
No se debe confundir reglamentación con opresión, injusticia, con dominación, y no acostumbrarnos con la corrupción,
Estamos en estado de indefensión, el consentimiento de la violencia, con los muertos y desaparecidos.
Las nuevas generaciones en México no saben lo que es la guerra, no es lo mismo leer que vivirla, necesitan escuchar a sus bisabuelos.
No debemos rendirnos y creer que ya no se puede transformar el mundo, todos los días se pueden transformar las cosas. ¿Cómo responder a la violencia?…¡legislando! pero que paradoja en Francia en el siglo XVIII, fue el Siglo de las Luces se avanzó en los Derechos y Deberes, el Nacimiento de la República.
En México hombres inteligentes con cultura acuñaron las leyes más avanzadas del continente, se adelantaron a Argentina a los Estados Unidos, incluso cuando la sociedad no alcanzaba el nivel de progreso.
Las leyes son para el desarrollo, deben ir de la mano de la escuela para educar. ¿Qué es lo que afecta a las leyes?: la injusticia social, la corrupción desbordada.
Vale la pena tener presente que el mejor sistema de gobierno es la Democracia, pero no nace de la noche a la mañana, se necesita educación desde la familia, la escuela, modelos de la sociedad y valores como la honestidad, la tolerancia, el respeto y amor a las raíces, entre otros.
La violencia es minoritaria y la cólera mayoritaria. Que no se nos olvide: “la paz inicia con nosotros mismos”
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