Por: Sócrates A. Campos Lemus

Que conste…son reflexiones….!

Más de 1,500 réplicas llevamos del sismo de 7.5 ocurrido en Oaxaca el pasado martes 23 de junio y esto nos confirma que los mexicanos le tememos más a los temblores políticos que a los de tierra.

Esto lo sostenemos porque los daños que causan los temblores de tierra todos participamos para repararlos y rehabilitar pronto las zonas afectadas, pero en los temblores políticos la polarización de las fuerzas, los dogmatismos, ambiciones, intolerancias no permiten que se unan las voluntades de la gente en una sola causa para el bien común.

Se habla mucho de la violencia que se vivió y causó la muerte en San Mateo del Mar, Oaxaca, a más de 15 personas. Se dice que esa tragedia la provocó un conflicto político por el poder ya que esa región, como en muchas otras de la costa de Oaxaca, se ha convertido en lugar importante para los trasiegos de drogas, armas, gente y dinero provenientes de la los países centro americanos y también del sur del continente, en especial de Perú, Bolivia, Colombia y Venezuela o Guatemala. Por ahí llegan muchos embarques que terminan en la zona del Istmo, del Golfo, del Pacífico del Centro del país.

Cuando uno comienza a investigar en la región se da cuenta de que muchas embarcaciones amparadas como pesqueras o de transporte de mercancías o combustibles son usadas para recoger los envíos de droga, armas, gente o dinero en alta mar, o son transportados directamente por medio de lanchas rápidas, avionetas o submarinos.

Para todas estas actividades ilícitas se requiere gran cantidad de combustibles y por eso operan los huachicoleros en el robo, almacenamiento y venta de gasolinas o diésel, como es el caso en San Mateo del Mar, donde los mafiosos se disputan a sangre y fuego el pingüe negocio.

Se debe entender que los conflictos agrarios en la región y los intereses que se mueven en los temas de inversión turística y de las zonas de expansión inmobiliaria son importantes para tener el control de la zona y aprovechan las divisiones políticas en las comunidades para apoyar a unos u otros con el fin de mantener el control político que les brinda protección cuando se controlan las administraciones políticas en la región.

Hace algunos años, me sorprendí cuando llegué a un sitio donde se veía una clara injerencia de los grupos de narcotraficantes, y éstos, eliminaron a los dirigentes sociales que defendían a la comunidad y abrieron los espacios para que oportunistas amparados en grupos políticos alcanzan los puestos de elección electoral o por la vía de los usos y costumbres, cuando algunos recibían cantidades millonarias de dinero para comprar voluntades y votos que al final de cuentas vistos en el término de inversiones eran baratos, porque además, al tiempo controlaban los presupuestos, obras y recursos, pero sostenían un complejo nivel de protección para todas sus actividades incluyendo el de las movilizaciones “sociales” cuando debían mantener a raya a las fuerzas de seguridad o cuando tenían que realizar operativos en otros lados, y para ello, la movilización era vital porque obligaban a las fuerzas de seguridad a movilizarse donde estaban los conflictos, mientras los mafiosos operaban.

El proyecto del ferrocarril transístmico, ampliar las zonas industriales y rehabilitar los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos ha generado en esas regiones las ambiciones de muchos “dirigentes sociales “ que siempre aprovechan las movilizaciones de grupos para obstruir las obras públicas o privadas, y se  permite realizarlas cuando llegan a un acuerdo con los dirigentes entregándoles recursos directos o puestos y presupuestos en la política local.

Hoy, en esas movilizaciones, ingresan los grupos de la delincuencia organizada ya que significan esas obras enorme oportunidad para mantener el control territorial y de sus  sucios negocios, pues estando dentro corrompen a los “líderes sociales” para tenerlos a su servicio.

Por esa razón se provocaron y realizaron las matanzas y acciones violentas donde se ocupan sicarios entrenados para liquidar a los dirigentes sociales de la región opositores e imponer a los que ellos mantienen controlados.

Por esas razones, la matanza en San Mateo del Mar se debe investigar profundamente para entender los móviles reales que la causaron e identificar a sus operadores y manipuladores desde las filas de la delincuencia organizada, porque si no, no serviría de nada lo que se realice para resolver de raíz esas matanzas y violencias tanto del lado de Veracruz como el de Oaxaca.

Hay que ver la geopolítica de la delincuencia organizada y las rutas y organismos de control de la región no solamente en el campo de la delincuencia o del lavado de dinero sino, también, en el manejo de los operativos políticos y del control de municipios y comunidades con gente afin a ellos.

Por ejemplo, anteriormente operaba normalmente una flota pesquera en Salina Cruz, pero esa tradicional actividad se acabó desde hace tiempo, más bien cambió, porque ahora hay lanchas de doble motor de enorme potencia que son las que usan los mafiosos mexicanos para “pescar” los bultos de armas, drogas o gente que “sus proveedores” de Centro y Sudamérica les entregan en altamar y que ellos descargan en las desoladas playitas que hay en la costa, en ranchos o casas particulares que tienen playa obligando a sus dueños, bajo amenazas de muerte, que los dejen operar cuando ellos necesiten hacerlo y, por supuesto, por miedo a que los maten a ellos o a sus familias, los propietarios no denuncian. Solamente basta sentarse en las madrugadas o al filo de la tarde noche y noche y observar los movimientos raros de la región y de los vehículos y gentes en la zona,… ahí están realmente los conflictos de las comunidades y la manipulación de gentes y autoridades para los fines de la mafia, no para el beneficio de los habitantes de la región…