El gobierno de Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra varios familiares de Cilia Flores, esposa del presidente venezolano Nicolás Maduro, acusados de participar en actos de corrupción y enriquecimiento ilícito. La medida forma parte de la estrategia de presión de Washington para aislar al régimen venezolano y debilitar su círculo más cercano.
De acuerdo con el Departamento del Tesoro, los sancionados habrían utilizado su influencia política para obtener contratos públicos y desviar recursos del Estado venezolano. Las autoridades estadounidenses señalaron que estas prácticas forman parte de una red de corrupción que involucra a altos funcionarios y allegados al mandatario.
Las sanciones incluyen la congelación de activos en territorio estadounidense y la prohibición de realizar transacciones financieras con empresas o ciudadanos de ese país. Con ello, Washington busca limitar el acceso de los familiares de Flores al sistema financiero internacional y enviar un mensaje de presión directa al gobierno de Maduro.
El anuncio se suma a una serie de medidas previas contra funcionarios venezolanos, militares y empresarios vinculados al chavismo. Estados Unidos ha reiterado que continuará aplicando sanciones mientras no existan avances hacia la restauración de la democracia y el respeto a los derechos humanos en Venezuela.
El régimen de Maduro calificó las sanciones como una agresión política y aseguró que forman parte de una campaña internacional para desestabilizar al país. Sin embargo, analistas consideran que el impacto de estas medidas aumenta el aislamiento del gobierno venezolano y complica sus relaciones económicas en el exterior.