El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia confirmó la ruptura formal de las relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán, una postura fundamentada en los ejes de seguridad nacional y el combate al crimen transnacional del gobierno encabezado por Abelardo de la Espriella. Pese a la suspensión de la vía diplomática, la Cancillería puntualizó que los vínculos de carácter consular se mantendrán operativos bajo los lineamientos estipulados en la Convención de Viena de 1961.
A la par del distanciamiento gubernamental, el Ejecutivo sudamericano clasificó como organización terrorista al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, señalando que sus actividades representan un riesgo para la estabilidad internacional por presuntos vínculos con redes criminales y la ejecución de operaciones encubiertas fuera de sus fronteras.
Adicionalmente, el comunicado oficial justificó la medida citando vulneraciones a los derechos humanos, el bloqueo en el estrecho de Ormuz y las restricciones impuestas a las inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica.