Columna de Hierro

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CUERNAVACA, MOR.  14 07 2026.- La sucesión en la capital ya comenzó. Los nombres empiezan a moverse, los aspirantes se promocionan y los partidos afinan estrategias.

Sin embargo, mientras la clase política piensa en la próxima elección, los ciudadanos siguen esperando algo mucho más sencillo: un gobierno que resuelva los problemas de todos los días.

Porque el verdadero debate no debería ser quién ocupará la Presidencia Municipal, sino qué ciudad recibirá y qué ciudad piensa entregar.

Cuernavaca necesita mucho más que un cambio de Alcalde. Necesita una transformación profunda de sus servicios públicos y una visión moderna de gobierno.

La ciudad no puede seguir viviendo con calles destruidas cada temporada de lluvias, avenidas convertidas en ríos, drenajes colapsados, baches que dañan vehículos y ponen en riesgo la vida de motociclistas y peatones.

Hay colonias prácticamente abandonadas. La Segunda Sección de la Antonio Barona, Cerritos y muchas otras padecen la falta de pavimentación, alumbrado público deficiente, redes de agua potable deterioradas y un servicio de drenaje que desde hace años dejó de responder al crecimiento de la ciudad.

Gobernar no consiste únicamente en inaugurar obras vistosas en las avenidas principales. Gobernar significa llevar agua potable donde no llega, iluminar calles oscuras, reparar fugas, limpiar barrancas, desazolvar alcantarillas antes de las lluvias y ofrecer espacios públicos dignos para las familias.

También urge una política municipal de salud pública.

No basta con reaccionar cuando aparecen los contagios. Se requieren campañas permanentes para combatir al mosquito transmisor del dengue, Zika y Chikungunya; programas para erradicar chinches y garrapatas en las escuelas; brigadas médicas en las colonias; consultas ambulatorias y servicios dentales gratuitos para quienes simplemente no pueden pagarlos.

La política social también necesita cambiar.

El Ayuntamiento debería levantar un Censo confiable de madres solteras, adultos mayores en situación de abandono, personas con discapacidad y niños que han quedado huérfanos a consecuencia de la violencia.

Sólo así los apoyos llegarán a quienes realmente los necesitan y no a quienes aparecen en una lista con fines electorales.

El abandono de perros y gatos también dejó de ser un problema menor.

Se necesitan campañas permanentes de esterilización, vacunación, adopción responsable y atención veterinaria básica para evitar riesgos sanitarios.

Y por supuesto está el empleo.

Sin inversión privada, sin facilidades para abrir negocios, sin apoyo a los emprendedores y sin capacitación para los jóvenes, la inseguridad seguirá encontrando terreno fértil.

Porque la seguridad tampoco se construye únicamente con patrullas. Se construye con calles iluminadas, espacios públicos recuperados, oportunidades de trabajo, vigilancia permanente y policías profesionales que recuperen la confianza de la ciudadanía.

La Cuernavaca que alguna vez fue orgullo nacional merece mucho más que sobrevivir administrando sus problemas.

Merece volver a ser una ciudad limpia, segura, ordenada, competitiva y con servicios públicos de calidad.

Ése debería ser el compromiso de quienes desde hoy buscan gobernarla.

No prometan imposibles. Prometan eficiencia.

No ofrezcan discursos. Ofrezcan resultados.

No administren la decadencia. Construyan el futuro.

Porque cuando termine el próximo trienio, los ciudadanos no preguntarán cuántas conferencias de Prensa ofreció el Alcalde, ni cuántos espectaculares colocó, ni cuántos boletines publicó.

La única pregunta será ésta:

¿Vivimos mejor que hace tres años?

Usted tiene la mejor opinión.            

eusebiogimeno@gmail.com