Cerca de 7 de cada 10 docentes consultados por Emmi identifican las dificultades de concentración y autorregulación como el reto socioemocional que más interfiere con el aprendizaje de los “pandemials”, niños y niñas que vivieron parte de sus primeros años durante la pandemia y que avanzan en su educación primaria. El levantamiento abarcó a 90 docentes.
En una consulta distinta, realizada a 316 docentes, directoras y coordinadoras, el 95% percibió un aumento en la identificación de estudiantes neurodivergentes, mientras que más de la mitad calificó con 3 de 5 o menos su nivel de preparación para adaptar las clases a diferentes formas de aprender.
Sobre el papel de las pantallas y la pandemia, un estudio publicado en 2025 en JAMA Pediatrics por la American Medical Association identificó una desaceleración en indicadores de desarrollo cognitivo y lingüístico, competencia social y comunicación tras el inicio de la pandemia. Esos hallazgos no describen a todos los niños por igual ni permiten atribuir sus dificultades actuales a una sola causa. Una revisión sistemática publicada en 2026 en Pediatric Discovery, que analizó 31 estudios, encontró asociaciones entre la exposición excesiva a pantallas y dificultades en el desarrollo del lenguaje, las funciones ejecutivas y la autorregulación, y también que las aplicaciones educativas interactivas y bien estructuradas pueden contribuir al desarrollo de habilidades académicas y socioemocionales.
En el marco del Mes de Concientización sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), se distingue entre las dificultades cotidianas de concentración y una condición clínica: la distracción o la inquietud no constituyen por sí mismas un diagnóstico de TDAH, un trastorno del neurodesarrollo con una base neurobiológica y genética compleja que requiere evaluación profesional. Aunque existen asociaciones entre el tiempo de pantalla y determinados síntomas de inatención o hiperactividad, estas no demuestran que las pantallas causen el trastorno.
Emmi destaca cinco ajustes para mejorar la atención: dar instrucciones breves y claras, establecer rutinas predecibles, incorporar pausas activas, adaptar las actividades a diferentes ritmos y reconocer los avances individuales. La empresa señala que herramientas educativas escolares como Emmi pueden contribuir a adaptar ejercicios a distintos ritmos de aprendizaje y dar seguimiento a los avances mediante inteligencia artificial, y que deben entenderse como un complemento del trabajo docente, no como un sustituto de la observación en el aula, la colaboración con las familias o la atención de especialistas; tampoco realizan diagnósticos clínicos