Wuhan, la ciudad china que fue hace nueve meses epicentro del Covid-19, ha dejado atrás el virus y renace, pero asiste con desolación al balance de casi un millón de muertos que ha causado la pandemia en todo el planeta.
En esta ciudad del centro de China, sometida a principios de año a un durísimo confinamiento, el orgullo de haber derrotado a la enfermedad se mezcla con la tristeza que provoca ese trágico balance.
“Un millón de personas, hablando en términos relativos respecto a la población global, quizá no sea mucho” afirma Hu Lingquan, un científico residente en Wuhan.
“Pero hablamos de gente real, de personas que tenían, todas, una familia” agrega.
Este lunes (28), en Wuhan, los niños acudían al colegio, en medio del denso tráfico de esta ciudad, que ha vuelto casi totalmente a la normalidad.
A principios de 2020, las fantasmagóricas y sombrías imágenes de Wuhan confinado y aislado habían dado la vuelta al mundo que aún apenas imaginaba la pandemia que se le vendría encima.
China asegura haber derrotado al virus, mientras que de Londres a Melbourne, pasando por Madrid o Tel Aviv, se vuelve a confinar o se amenaza con confinar.
Tras meses de duras medidas, la economía se recupera en China, con fábricas que vuelven a funcionar y consumidores de vuelta a las tiendas. La propia Wuhan, considerada la “zona cero” de la epidemia, alardea ahora de su vuelta a la normalidad, con masivas fiestas acuáticas en piscinas o con sus atestados parques de atracciones.
FUENTE ; AGENCIAS
CANDELERO 28-09-2020