Columna de Hierro
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CUERNAVACA, MOR. 05 10 2026.- La reaparición pública de Andrés Manuel López Obrador para presentar su libro Pueblo no solamente sacudió las redes y volvió a colocar al expresidente en el centro de la conversación nacional: fortalece políticamente a Claudia Sheinbaum y da un poderoso impulso a Morena rumbo a las elecciones de 2027.
Pero en Morelos abre una interrogante todavía más interesante: ¿la irrupción de AMLO beneficia directamente al grupo de la gobernadora Margarita González Saravia o abre espacio para figuras morenistas que pueden reivindicar una relación propia con el proyecto nacional de la 4T, sin depender políticamente del Palacio de Gobierno?
En esa disputa aparecen nombres como Meggie Salgado Ponce, Víctor Mercado, Javier Bolaños, Juan Ángel Flores Bustamante, Sandra Anaya, Alejandro Mojica y Agustín Alonso.

AMLO no volvió para gobernar, pero volvió a marcar la cancha ideológica de Morena.
Y quizá ahí radique la verdadera dimensión política de su aparición.
López Obrador insiste en que está retirado. Dice que no es jefe máximo ni poder detrás del trono. No anunció su regreso a la actividad partidista ni cuestionó a su sucesora.
Hizo exactamente lo contrario.
Dedicó Pueblo a Claudia Sheinbaum, la elogió públicamente y ratificó la continuidad del movimiento que encabezó durante décadas.
Por eso, al menos por ahora, resulta difícil sostener que su reaparición debilite a la Presidenta. La fortalece.
Pero una cosa es fortalecer a Claudia Sheinbaum y otra muy diferente fortalecer automáticamente a cada gobernador, alcalde, senador, diputado o aspirante que vista la camiseta de Morena.
Ahí comienza la otra historia.
EL FUNDADOR TODAVÍA PESA
La Presidenta tiene el poder constitucional, el gobierno, el gabinete, el presupuesto y el bastón de mando.
López Obrador conserva otra clase de capital político: el poder simbólico del fundador.
Y en vísperas de una elección intermedia ese capital puede convertirse en un activo formidable.
Su mensaje llega cuando Morena está resolviendo candidaturas, enfrentando tensiones internas y negociando espacios con sus aliados.
Y en Morelos la coincidencia es todavía mayor.
Mientras AMLO reaparece desde Palenque hablando del Pueblo, Morena acaba de abrir la disputa por las cinco coordinaciones federales del Estado rumbo a 2027.
No podía existir escenario más propicio.
¿Y MORELOS?
Aquí la reaparición de López Obrador puede tener consecuencias que todavía están por medirse.
Margarita González Saravia llegó al gobierno bajo las siglas de Morena y forma parte del proyecto político construido por López Obrador.
Pero Morena no es solamente el gobierno de Margarita.
Dentro del partido existen grupos, aspiraciones, liderazgos nacionales y proyectos personales que comenzarán a chocar conforme se acerquen las candidaturas de 2027.
Y Cuernavaca será la joya de la corona.
Allí habrá que observar con lupa los movimientos de Meggie Salgado Ponce, diputada federal; Víctor Mercado, Javier Bolaños, Juan Ángel Flores Bustamante, Sandra Anaya, Alejandro Mojica y Agustín Alonso, entre otros personajes que buscan conservar o ampliar espacios políticos.
La pregunta que acaba de poner AMLO sobre la mesa, aunque nunca haya pronunciado esos nombres, es demoledora:
¿Quién representa realmente a la Cuarta Transformación en Morelos?
¿El grupo gobernante?
¿Los legisladores?
¿Los dirigentes partidistas?
¿Los aspirantes que encabezan las encuestas?
¿O aquellos que logren convencer a la militancia de que representan con mayor fidelidad los principios que López Obrador acaba de reivindicar?
Esa batalla apenas comienza.
EL EFECTO AMLO
Por eso sería un error interpretar Pueblo exclusivamente como la presentación de un libro.
Es también la reaparición del hombre que construyó Morena, ganó la Presidencia en 2018 y entregó el poder en 2024 a Claudia Sheinbaum.
No necesita ocupar un cargo para conservar influencia.
Tampoco necesita levantar el teléfono para ordenar candidaturas.
Le basta hablar.
Y cuando habla, Morena escucha.
La oposición también.
Y los aspirantes comienzan a hacer cuentas.
En Morelos seguramente ya las están haciendo.
Porque Claudia Sheinbaum tiene el bastón de mando.
Margarita González Saravia tiene el gobierno del Estado.
Pero Andrés Manuel López Obrador acaba de demostrar que todavía conserva algo que no se entrega mediante decreto, encuesta ni candidatura: la propiedad política de una buena parte del imaginario de la Cuarta Transformación. Y rumbo al 2027, eso vale oro.
Y voy por más….
eusebiogimeno@gmail.com