Columna de Hierro

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CUERNAVACA, MOR. 27 10 2026.- Morena se dispone a seleccionar a sus aspirantes a las Presidencias Municipales en las elecciones del 2027, pero hay dos cuestiones fundamentales que necesitan una explicación pública: ¿quién aplica las Encuestas y quién califica sus resultados para garantizar que las candidaturas se decidan con absoluta imparcialidad?

La pregunta parece sencilla, pero detrás de ella se esconde un complicado procedimiento político que puede decidir el futuro de cientos de municipios mexicanos.

En junio de 2027 estarán en disputa 1,802 Presidencias Municipales y Alcaldías del país. Tan sólo en Morelos se renovarán 33 Ayuntamientos, entre ellos el de Cuernavaca, donde existe una larga fila de aspirantes.

Morena cerró el registro de interesados el pasado 18 de octubre. La dirigencia nacional deberá publicar los registros aprobados a más tardar el 31 de diciembre.

Sin embargo, hasta ahora no se conoce un calendario nacional preciso que indique cuándo comenzarán las Encuestas Municipales, cuánto durarán ni qué día se conocerán sus resultados.

Y aquí comienzan las interrogantes.

Primero habría que explicar cómo funciona el famoso método de las Encuestas que Morena utiliza para elegir a sus abanderados.

El partido cuenta con una Comisión Nacional de Encuestas, cuyo principal responsable es David Santos González, que realiza las mediciones oficiales.

En las recientes Encuestas para seleccionar Coordinadores Estatales participaron también siete empresas privadas, entre ellas Buendía y Márquez, De las Heras Demotecnia, Enkoll y Covarrubias y Asociados.

Estas empresas realizaron Encuestas llamadas “espejo”, destinadas a comparar sus resultados con los obtenidos por Morena.

Según explicaron, entrevistaron personalmente a unas 1,500 personas por Estado, visitando viviendas seleccionadas y registrando las respuestas mediante dispositivos electrónicos.

Incluso utilizaron grabaciones y sistemas de localización para supervisar el trabajo de sus encuestadores.

Hasta aquí todo parece razonable.

Pero hay un pequeño detalle que puede convertirse en un problema gigantesco: ¿quién decide a qué colonias, calles y viviendas deben acudir los encuestadores?

Porque no es lo mismo preguntar en una colonia tradicionalmente Panista que hacerlo en una zona donde Morena arrasa en las elecciones.

Tampoco sería imparcial concentrar las entrevistas en colonias Priistas o dominadas por Movimiento Ciudadano.

La imparcialidad comienza desde la selección de las personas entrevistadas, no cuando se cuentan las respuestas.

Una Encuesta bien hecha debe representar a toda la población, no solamente a los vecinos de las colonias que le convienen a determinado aspirante.

Y todavía falta conocer quién vigila que las respuestas originales no sean modificadas.

Actualmente, los encuestadores pueden registrar las contestaciones directamente en teléfonos o tabletas electrónicas.

Pero ¿quién custodia esa información?, ¿quién revisa las grabaciones?, ¿quién verifica que los resultados publicados sean los mismos que se recogieron casa por casa?

No basta con afirmar que una Encuesta fue honesta. Hay que demostrarlo.

Y llegamos al punto más delicado.

La Convocatoria Municipal de Morena, publicada el 8 de octubre, establece que la Comisión Nacional de Elecciones, presidida por Citlalli Hernández, realizará la valoración de los aspirantes y aprobará un solo perfil por Municipio.

Para tomar esa decisión podrá utilizar Encuestas y Estudios de Opinión. Es decir, la Encuesta no aparece como un requisito obligatorio en todos los casos.

También podrá ordenar Encuestas “espejo” y realizar ajustes para garantizar la paridad de género.

Esto significa que debemos distinguir dos cosas: lo que dicen los ciudadanos y lo que finalmente decide la dirigencia del Partido.

La propia Convocatoria establece que los aspirantes aprobados conocerán la metodología y los resultados.

¿Esto será verdad?

(Y voy por más).

eusebiogimeno@gmail.com