El expresidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont aseguró este martes que el aval del Tribunal Constitucional a la ley de amnistía “no soluciona nada” en términos de la relación entre España y Cataluña, “un conflicto histórico que corresponde resolver a la política y no a los jueces”.

“La amnistía forma parte de la fórmula para la resolución del conflicto histórico existente entre Cataluña y España, pero no es en sí misma su solución y lo hemos dicho desde el primer día”, dijo Puigdemont en una comparecencia sin preguntas desde Waterloo (Bélgica).

El también líder de Junts, que no dio detalles sobre su potencial regreso a España, apuntó al mismo tiempo la “enorme importancia política” de la ley de amnistía y su significado como “desautorización de la represión y por el reconocimiento implícito de que ese no era el camino”.

El aval del Constitucional a la ley, dijo Puigdemont, “derrota la estrategia de los diversos poderes públicos españoles que han impedido y demorado la aplicación de la ley de amnistía por razones estrictamente políticas”.

“Se ha acabado el margen para manipular y retorcer la aplicación una ley que está vigente desde hace 2 años y 4 meses”, dijo Puigdemont, que señaló directamente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como uno de los poderes públicos que se comprometió públicamente a llevar a los líderes independentistas ante la justicia española.

Puigdemont recalcó también que “no se puede negar” que los 9 años que han pasado en Bélgica “han tenido consecuencias en todos los planes”, desde obligarles a defender proyectos políticos “con las manos atadas a la espalda” hasta afrontar campañas políticas en lo que definió como “condiciones de grave anormalidad que han acabado teniendo consecuencias en los resultados electorales”.

“Negar esta evidencia y fingir que vivimos en la normalidad, la reconciliación y la armonía es mentir, es insultar el sufrimiento de tantas personas que, ya sean cercanas o lejanas, soportan en sus vidas las consecuencias de la represión”, afirmó.

En comparecencia junto a los exconsellers Toni Comín y Lluís Puig, que huyeron a Bélgica con él en 2017, Puigdemont celebró el éxito de la estrategia diseñada con sus abogados durante sus 9 años fuera de España, basada entre otros puntos en la defensa política de sus derechos fundamentales, el “carácter irrenunciable del derecho a la autodeterminación” y el “sentido político del exilio”.

“Decidimos exiliarnos para dedicarnos a la política y no hemos dejado de hacerlo hasta asegurarnos de que el regreso también tuviera sentido político. No nos exiliamos para defender nuestros respectivos partidos políticos, sino para defender las instituciones y los derechos del pueblo de Cataluña (…) y volveremos de la misma manera: no al servicio de nuestro partido, sino al servicio de nuestro país”, afirmó.

Autor
EFE