No soy de las que recomienda hacer una lista de propósitos de año nuevo, ya sabemos cuál es el número uno. Bajar de peso, se inscriben al gimnasio y en un par de meses abandonan el objetivo.

Para el crecimiento mental las neuronas deben aprender de los errores que cometemos, mejorar las estrategias, en pocas palabras estar atentos para no cometer los mismos, pero eso es complicado.

Para tal fin debemos identificar cuáles son nuestras habilidades, las fortalezas y las debilidades, aquello que nos apasiona y nos hace felices.

La madurez del sistema nervioso se logra en la práctica con todo aquello que vamos aprendiendo, y las conductas y hábitos que vamos mejorando.

Muchas conductas se vuelven hábitos, se dan en automático y luego cuesta trabajo cambiarlas, al cerebro no le gusta estar cambiando, prefiere la repetición, no entendemos porque las parejas se quedan en relaciones destructivas y con personas que los maltratan.

Para cambiar una conducta, tienen que estar conscientes, atentos a la motivación y al refuerzo por 21 días.

En la cultura consumista lo más importante es la posesión de bienes materiales, otros buscan el reconocimiento social y mantener relaciones por conveniencia.

Los más estudiosos se enfocan en lograr objetivos profesionales. Necesitamos equilibrio entre la alimentación y las actividades para cuidar la salud mental.

Armonía en el funcionamiento biológico, psicológico, social y espiritual.

Vamos revisando la diferencia entre el placer y la felicidad.

Los seres humanos sufrimos el vacío existencial, lo que nos lleva a convertirnos en “buscadores” del placer inmediato hedonista-consumista.

En la vida moderna los vacíos se llenan con sustancias, la compra de objetos y relaciones, pronto se atrapan en adicciones, las compras compulsivas, ludopatía y hasta los deportes extremos se vuelven adictivos.

El placer es pasajero, momentáneo, generalmente tiene costo, la felicidad se da por añadidura por la buena autoestima.

El placer es visceral, la felicidad es sutil, sublime, intangible.

El placer es consumir, la felicidad es dar y recibir.

El placer se consigue ingiriendo sustancias, comportamientos, deportes y conductas extremas, peligrosas.

El placer no necesita compañía, pero la búsqueda del placer lleva a la adicción.

La felicidad es diferente se experimenta sin costo, solo con estar atentos, compartiendo, socializando.

En el placer se activa la Dopamina, químico altamente adictivo, con graves efectos secundarios, lo produce el cerebro, pero se eleva con sustancias.

En la felicidad se produce Serotonina, el neurotransmisor que produce bienestar, se encarga del disfrute de lo cotidiano, del aquí y el ahora.

La Dopamina estimula las neuronas, de tanto estímulo y con tanta frecuencia la neurona muere.

La neurona se protege de tantos estímulos de manera que reduce los receptores que son estimulados para evitar el daño, lo que lo lleva al nivel de tolerancia donde ya no siente placer; cada vez necesitará más sustancias externas, Cuando la neurona se estimula en exceso, se agota y fallece, por eso muchos adictos ya no se recuperan y los vemos perdidos como indigentes.

Lo mismo sucede con el corazón, de tanto estímulo con sustancias: Cocaína, Mariguana, Fentanilo, Cristal, Opioides y Morfina para el dolor. después de un tiempo, incluso cuando dejan de consumir sustancias, fallecen de infarto.

La Serotonina no lleva el mismo proceso, desacelera las neuronas, no las daña lo que genera es tranquilidad, atención, un placer más duradero, ese que se llama Felicidad!

La Dopamina suprime la felicidad, mientras más placer buscan más infelices son.

La economía hedonista-consumista está basada en vender placer, atrapar a los consumidores, clientes cautivos incluso con drogas legales que proporcionan los médicos. La felicidad está en el dar, con el contacto físico, con los alimentos, al compartir y cuidar la naturaleza, en la empatía, la compasión por los que nos rodean, en la solidaridad.

La socialización es indispensable, el cerebro necesita de otros seres humanos para formar redes neuronales.

Debemos confiar en el sistema de defensas, esa gran maravilla que nos ha mantenido como especie a seres humanos y a los animales.

El miedo, la incertidumbre son como la Kriptonita a Superman, daña nuestras defensas; la confianza y la buena actitud son básicas.

Que se cumplan sus objetivos, no pierdan la esperanza y la seguridad en si mismos

rosamchavez@hotmail.com

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