Un impuesto del 5% a quienes trabajan desde casa, propone un estudio aplicar en los Estados Unidos para entregar ese dinero a los empleados esenciales que no pueden hacer “home office”.
El impuesto generaría ingresos extra para el Gobierno estadounidense por 48 mil millones de dólares, estima el estudio contenido en un informe de investigación de Deutsche Bank que indaga en cómo reconstruir el mundo tras la pandemia del coronavirus.
Con esa cantidad, según la agencia dw, se podría pagar una ayuda de mil 500 dólares a los 29 millones de empleados estadounidenses que deben trabajar de forma presencial y cobran menos de 30 mil dólares al año.
De acuerdo con el análisis, aquellos que pueden trabajar desde casa reciben beneficios financieros directos e indirectos y deberían pagar impuestos para suavizar el proceso de transición para aquellos que han sido ahora desplazados de golpe.
Y que el “teletrabajo” era ya una opción al alza gracias a la extensión de Internet, pero la irrupción del Covid-19 ha «turboalimentado» su crecimiento.
En Estados Unidos y el Reino Unido cerca de la mitad de la población activa ha trabajado desde sus hogares durante los confinamientos.
Además se agrega que quienes trabajan desde su hogar se ahorran los gastos de «desplazamientos, comida, ropa y limpieza”.
Pero reconocen que quienes hacen “home office” tienes más costos, así como un mayor «estrés mental» o un sistema de trabajo “imperfecto».
Electricidad, internet, teléfono y calefacción, así como material de oficina, son parte de los gastos del teletrabajo.
La propuesta no contempla una mayor carga fiscal para las empresas que tienen menos gastos por el trabajo remoto o que se benefician de la menor movilidad de las personas por los confinamientos.
FUENTE: AGENCIAS
CANDELERO, 15-11-2020