Petróleos Mexicanos (Pemex) requerirá transferencias del Gobierno Federal por al menos 10 mil millones de dólares anuales durante los próximos cinco años para hacer frente a sus obligaciones financieras, de acuerdo con una estimación de Roxana Muñoz, vicepresidenta senior de calificaciones de Moody’s Ratings.
La especialista señaló que los vencimientos de deuda representan únicamente el piso del respaldo que necesitará la empresa, ya que podrían sumarse otras necesidades relacionadas con su operación. Explicó que, si las condiciones operativas de Pemex no cambian, la necesidad de transferencias podría prolongarse por más tiempo.
De concretarse la estimación, el respaldo gubernamental alcanzaría al menos 50 mil millones de dólares durante un periodo de cinco años.
Muñoz explicó que Pemex mantiene retos relacionados con la producción, la restitución de reservas y la refinación, además de la necesidad de mejorar su generación de efectivo.
En cuanto a posibles mecanismos adicionales de apoyo, Jorge Mendoza, director general del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), señaló que la institución mantiene capacidad para respaldar a Pemex mediante otro vehículo financiero, aunque hasta el momento la petrolera no lo ha solicitado.
Respecto a la deuda financiera, Moody’s estima que podría disminuir de 105 mil 235 millones de dólares registrados al cierre de 2019 a alrededor de 57 mil millones de dólares en 2030, siempre que Pemex continúe pagando sus vencimientos sin refinanciarlos.
Esta reducción representaría una disminución aproximada de 48 mil 235 millones de dólares, equivalente a 45.8 por ciento respecto al nivel de 2019. Sin embargo, la calificadora considera que un saldo de 57 mil millones de dólares continuaría siendo elevado para la empresa.
Renzo Merino, vicepresidente de Riesgo Soberano de Moody’s Ratings, señaló que uno de los aspectos que observará la calificadora será la forma en que Pemex reduzca su deuda. En caso de que la disminución de los pasivos continúe dependiendo de transferencias federales, parte de la presión financiera podría trasladarse de la petrolera hacia el Gobierno Federal.