Hacia el cierre de 2025, la inteligencia artificial atraviesa un punto de inflexión tras un periodo prolongado de entusiasmo, inversiones aceleradas y adopción masiva en múltiples industrias. El sector enfrenta un entorno teñido por el escepticismo, presión financiera y cuestionamientos sobre viabilidad económica, consumo energético y desempeño real de proyectos de IA generativa.

En este contexto, especialistas de SAS pronosticaron que 2026 se perfila como un año de rendición de cuentas, donde proveedores tecnológicos y usuarios empresariales deberán demostrar retornos de inversión medibles y abordar dilemas éticos vinculados al uso de esta tecnología. La compañía advirtió que la etapa de crecimiento impulsada por expectativas elevadas comienza a ceder ante exigencias operativas y financieras más estrictas.

Respecto a este escenario, Héctor Cobo, vicepresidente regional de SAS México, Caribe y Centroamérica, compartió su visión con NotiPress al decir: «Aunque existen preocupaciones válidas, el futuro dista mucho de ser sombrío y el camino a seguir está bien definido: proveedores y usuarios empresariales de IA deben asumir su papel con responsabilidad. Solo integrando sólidos principios de gestión de datos y una IA confiable, esta tecnología podrá evolucionar y alcanzar todo su potencial, trayendo beneficios para las personas, fortaleciendo a las organizaciones y fomentando la innovación».

Bajo ese marco, la firma presentó un compendio de 13 predicciones de inteligencia artificial para 2026, centradas en ajustes estructurales, tecnológicos y organizacionales. Entre ellas destaca el posible declive de grandes centros de datos, debido al aumento sostenido de costos energéticos y operativos, situación que podría volver inviables inversiones multimillonarias realizadas durante los años recientes.

En materia tecnológica, la firma anticipó una intensificación de la carrera cuántica, impulsada por avances en hardware, conectividad y corrección de errores, además de un proceso de consolidación entre proveedores. Este movimiento estaría acompañado por un incremento en la inversión gubernamental y privada, orientada a obtener ventajas tangibles a corto plazo y control de propiedad intelectual a largo plazo.

Hacia el cierre de 2025, la inteligencia artificial atraviesa un punto de inflexión tras un periodo prolongado de entusiasmo, inversiones aceleradas y adopción masiva en múltiples industrias. El sector enfrenta un entorno teñido por el escepticismo, presión financiera y cuestionamientos sobre viabilidad económica, consumo energético y desempeño real de proyectos de IA generativa.

En este contexto, especialistas de SAS pronosticaron que 2026 se perfila como un año de rendición de cuentas, donde proveedores tecnológicos y usuarios empresariales deberán demostrar retornos de inversión medibles y abordar dilemas éticos vinculados al uso de esta tecnología. La compañía advirtió que la etapa de crecimiento impulsada por expectativas elevadas comienza a ceder ante exigencias operativas y financieras más estrictas.

Respecto a este escenario, Héctor Cobo, vicepresidente regional de SAS México, Caribe y Centroamérica, compartió su visión con NotiPress al decir: «Aunque existen preocupaciones válidas, el futuro dista mucho de ser sombrío y el camino a seguir está bien definido: proveedores y usuarios empresariales de IA deben asumir su papel con responsabilidad. Solo integrando sólidos principios de gestión de datos y una IA confiable, esta tecnología podrá evolucionar y alcanzar todo su potencial, trayendo beneficios para las personas, fortaleciendo a las organizaciones y fomentando la innovación».

Bajo ese marco, la firma presentó un compendio de 13 predicciones de inteligencia artificial para 2026, centradas en ajustes estructurales, tecnológicos y organizacionales. Entre ellas destaca el posible declive de grandes centros de datos, debido al aumento sostenido de costos energéticos y operativos, situación que podría volver inviables inversiones multimillonarias realizadas durante los años recientes.

En materia tecnológica, la firma anticipó una intensificación de la carrera cuántica, impulsada por avances en hardware, conectividad y corrección de errores, además de un proceso de consolidación entre proveedores. Este movimiento estaría acompañado por un incremento en la inversión gubernamental y privada, orientada a obtener ventajas tangibles a corto plazo y control de propiedad intelectual a largo plazo.

Asimismo, los especialistas prevén un reacomodo en el gasto destinado a IA, tras la proliferación de proyectos sin resultados financieros claros. De acuerdo con el análisis, los directores financieros exigirán métricas concretas relacionadas con ahorro de costos, incremento de ingresos y productividad, lo cual derivará en la cancelación o sustitución de iniciativas incapaces de demostrar valor en plazos de seis a doce meses.