Columna de Hierro

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CUERNAVACA MOR. 17 07 2026.- Aunque el calendario electoral todavía no marca el inicio de las campañas, en la política morelense los relojes ya comenzaron a correr.

Los aspirantes velan armas.

No hay destapes oficiales ni candidaturas definidas en la mayor parte de los 36 municipios del Estado.

Salvo casos como Cuernavaca y alguna otra demarcación donde ya se distinguen varios contendientes, el resto del mapa político permanece cubierto por una neblina de prudencia. Sin embargo, bajo esa aparente calma, la actividad política es intensa.

Basta observar el comportamiento de muchos actores públicos.

Diputados que apadrinan Generaciones de estudiantes, funcionarios que multiplican jornadas de salud, entregan apoyos, recorren colonias populares, aparecen en espectaculares o en mensajes colocados en el transporte público.

Nadie pide todavía el voto, pero muchos trabajan para instalar su nombre en la memoria ciudadana.

Al mismo tiempo, la guerra SUCIA, por el posicionamiento ya comenzó. Redes sociales, Columnas de Opinión y espacios digitales son escenario de críticas, filtraciones, rumores y descalificaciones.

El llamado «fuego amigo» suele ser una de las primeras señales de que la disputa por las candidaturas está en marcha. Antes de enfrentar al adversario externo, los Partidos suelen librar sus propias batallas internas.

Morena continúa siendo la principal fuerza política en Morelos, pero eso no significa que tenga el camino despejado. Hacia el interior conviven distintos liderazgos e intereses que, tarde o temprano, deberán encontrar puntos de acuerdo para definir candidaturas. La unidad será uno de sus mayores desafíos.

La oposición, por su parte, tampoco atraviesa su mejor momento. Sus Partidos siguen buscando una narrativa convincente y liderazgos capaces de competir. Si aspiran a convertirse en una alternativa real de gobierno, necesitarán algo más que esperar los errores del Partido en el poder.

Mientras tanto, la política también se mueve en el terreno de las conversaciones discretas. Se habla de acercamientos, de posibles alianzas y de estrategias que, por ahora, transitan lejos de los reflectores.

En política, muchas decisiones importantes se cocinan en voz baja y sólo se hacen públicas cuando ya están prácticamente resueltas.

La verdadera pregunta no es quién será candidato. Esa respuesta llegará a su tiempo.

La pregunta de fondo es otra: ¿los ciudadanos volverán a votar por la fuerza de una marca política, por la popularidad de un personaje o, finalmente, evaluarán los resultados que cada gobierno haya entregado?

La política tiene sus propios tiempos. Mientras los ciudadanos siguen ocupados en resolver los problemas de todos los días, los Partidos ya mueven sus piezas, miden fuerzas, construyen alianzas y ensayan estrategias.

Los aspirantes velan armas, aunque todavía no puedan pedir el voto.

La verdadera contienda no será únicamente entre Partidos, sino entre proyectos, resultados y credibilidad.

Ojalá que, cuando llegue la hora de decidir, los morelenses voten con memoria, no con propaganda; con inteligencia, no con inercia.

Porque al final, el poder no pertenece a quienes más se promueven, sino a quienes logran convencer a una ciudadanía cada vez más exigente.

Las campañas aún no empiezan oficialmente… pero la lucha por el poder hace tiempo que comenzó.

El reloj electoral todavía no marca la hora; en Morelos, la cuenta regresiva ya está en marcha.

eusebiogimeno@gmail.com