La Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) exigió la eliminación, o en su defecto reducción, de los aranceles que pesan sobre la industria automotriz mexicana, pese a la existencia del T-MEC.
La extinción de las tarifas –que además de vehículos también se aplica a insumos como acero y aluminio– debe ser una de las modificaciones que el gobierno mexicano debe busca ahora que el gobierno del presidente Donald Trump informó su decisión de no extender el acuerdo.
El costo de los aranceles que pesan sobre la industria resulta aún mayor si se toma en cuenta que para otros socios comerciales de Estados Unidos –como Alemania, Japón y Corea del Sur– es menor.
Curiosamente, quienes están en la primera línea de competencia para los productos mexicanos”, dijo Guillermo Rosales, presidente de AMDA, en una reunión con medios.
El T-MEC exenta de aranceles a los vehículos manufacturados en México y exportados a Estados Unidos; sin embargo, el gobierno de Trump aplicó un arancel de 25% a estos productos.
Aunque el porcentaje disminuye dependiendo del contenido de origen estadounidense de cada unidad, naciones como Corea del Sur y Japón tienen aranceles fijos de 15%.
Adicional a ello, el arancel de 50% a acero y aluminio también golpea a la cadena de suministro de la industria, principalmente al sector de autopartes.
Aranceles son anacrónicos, dice AMDA
La coexistencia del acuerdo comercial y la aplicación de aranceles para la industria automotriz, acero y aluminio es negativo para el país, además de ser anacrónico.
Es anacrónico que tengamos un tratado de libre comercio y que de manera unilateral Estados Unidos haya decidido violentar el T-MEC”, dijo Rosales.
Ante ello, el sector automotriz respalda los planteamientos hechos por el gobierno mexicano para mantener el acuerdo.
El 1 de julio, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, informó la decisión del gobierno del presidente Trump de no renovar el acuerdo de manera automática por 16 años más.
En su lugar, la administración del presidente estadounidense Donald Trump optó por mantener el T-MEC con revisiones anuales hasta su vencimiento en el primer día de julio del 2036.
El cambio de postura abre la puerta a años de negociaciones sobre las normas que rigen las cadenas de suministro en la región y los bajos aranceles
Este escenario, si bien no es una ruta catastrófica para el país, sí abre la puerta a un proceso de incertidumbre, reconoció AMDA.
«No necesariamente apuntamos a que la revisión final puedan tener un efecto negativo. Pero este tiempo en el cual tengamos ese grado de incertidumbre, sin duda alguna, que representan un obstáculo a la inversión”, dijo Rosales.