Petróleos Mexicanos (Pemex) reportó un aumento superior al 6 % en sus pérdidas netas durante el primer trimestre del año, al registrar un saldo negativo de 45 mil 991 millones de pesos, impactado por la caída en ventas, mayores costos financieros, deterioro de activos y una pérdida cambiaria.

De acuerdo con su reporte financiero trimestral, el resultado contrasta con las pérdidas registradas en el mismo periodo de 2025, cuando la empresa estatal reportó 43 mil 327 millones de pesos. La compañía explicó que el entorno financiero y operativo afectó su rentabilidad, pese a algunos avances en producción.

Los ingresos totales de Pemex descendieron 7.6 % a tasa anual, al ubicarse en 365 mil 696 millones de pesos, principalmente por una disminución en las exportaciones de crudo y derivados, en línea con la estrategia de priorizar el procesamiento interno.

En materia de endeudamiento, la petrolera informó una reducción de 7.3 % en su deuda financiera, que pasó de 85 mil millones de dólares al cierre del año pasado a 79 mil millones de dólares durante el primer trimestre. No obstante, la deuda con proveedores se mantuvo elevada y se ubicó en 20 mil 763 millones de dólares.

En cuanto al desempeño operativo, la producción promedio de hidrocarburos líquidos alcanzó 1.652 millones de barriles diarios, lo que representó un incremento de 2.3 % respecto al mismo periodo del año anterior, impulsado por campos estratégicos como Maloob, Ixachi, Zaap, Ayatsil y Quesqui.

El procesamiento de crudo mostró un crecimiento más significativo, con un aumento de 22.2 %, al alcanzar 1.14 millones de barriles diarios. Este avance forma parte de la política de reducir exportaciones para fortalecer la producción nacional de combustibles, en un contexto de alza en los precios internacionales del petróleo derivada de tensiones geopolíticas recientes.

El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum mantiene como objetivo elevar la producción de crudo a 1.8 millones de barriles diarios hacia 2030, aunque Pemex enfrenta el desafío de revertir una tendencia de declive productivo que se ha prolongado por varios años.

Para fortalecer su capacidad operativa, la empresa apuesta por nuevos esquemas de colaboración con productores privados; sin embargo, estos acuerdos han avanzado de manera lenta y hasta ahora no han logrado atraer de forma significativa a los principales actores internacionales del sector energético.