Por Ángel Álvaro Peña
Alma Grande
Veracruz unió su indignación contra varios funcionarios públicos, incluido el propio presidente de la República, quien pareciera ver a la Entidad sólo para felicitar a su gobernador, inexplicablemente.
El anuncio hecho por el secretario de Educación Pública acerca del posible regreso a clases en enero de los Estados que ahora estén en semáforo verde indignó a los veracruzanos, porque Veracruz tiene el tercer lugar en el país con más muertes por Coronavirus.
Parecería que a la hora de tomar en cuenta a la entidad para sus decisiones todo resulta equivocado, falso, interesado, parcial y hasta criminal. Pero Esteban Moctezuma sirve a su jefe y quiere quedar bien con él, para que la realidad de Veracruz sea sólo imaginada.
Ante esto, el secretario de Educación en Veracruz, Zenyazen Escobar García, se limitó a decir que ‘En Veracruz no hay prisa por regresar a clases presenciales pese al semáforo verde’.
A pesar de que el Presidente parece tener funcionarios públicos consentidos, la realidad de la entidad no la tiene clara, así como tampoco el sector salud y menos aún la Secretaría de Educación Pública, porque a pesar de que la apreciación federal sobre salud determina que Veracruz debe estar en verde, hay todavía 36 municipios en Naranja; es decir, el 17 por ciento del territorio veracruzano no está acorde con los cálculos hechos sobre el escritorio en el sector Salud federal, o en la SEP, que encabeza el expresidente de Fundación Azteca; la realidad es muy diferente.
Sin embargo, el gobierno federal sólo tiene en Veracruz el objeto de sus mimos y apapachos y tal vez esto le impida ver con claridad lo que en realidad sucede en el Estado.
Así, cuando se le otorga a Veracruz el Verde, apenas llega a este color de panzazo, lo cual exigía mayor vigilancia y no declaraciones aventuradas. Por otra parte, es la entidad donde menos se han aplicado pruebas para detectar Covid-19.
El número de fallecidos en Veracruz por causa del Covid-19 es de los más altos del país; solo superado por el Estado de México y la Ciudad de México.
La situación real es que Veracruz registra casi 6 mil muertes por la pandemia y superó los 40 mil contagios, y sigue aumentando.
La ligereza de las autoridades sanitarias y educativas -federales y estatales- no tiene nombre. Quieren llevar a la muerte a los niños que se contagien en las escuelas, así como a sus familiares. Si bien el gobernador Cuitláhuac García había afirmado que podría haber clases presenciales luego de cuatro semanas continuas en semáforo verde, pareciera que hay prisa por poner a los niños veracruzanos en peligro.
La falta de confianza en los políticos, herencia de muchos años de engaños, hace pensar que no hay el sustento científico adecuado simplemente porque falta a la lógica. Carece de sentido común.
Hay quienes dicen que se acabó el tiempo de los políticos, pero también se corre el riesgo de colocar en puestos clave a personas que carecen de toda sensibilidad y preparación administrativa, y en lo que va del sexenio lo hemos visto claramente con personajes como Lily Téllez, Cuauhtémoc Blanco, Sergio Mayer, y lo vimos en el pasado con muchos otros. Son tiempos de que la población exija congruencia a los políticos, cualquiera que sea su origen, que hagan política con claridad.
Porque ya de gobiernos de improvisaciones y palos de ciego los mexicanos, y los veracruzanos en particular, estamos cansados. La indignación de los veracruzanos se ha vuelto furia social y al primero que tienen en la mira es al gobernador, para de ahí seguirse son su gabinete y luego los funcionarios federales que en su responsabilidad pueden poner en riesgo la salud y la vida de los veracruzanos.