Jesús Te Ampare
La violencia y la inseguridad son dos flagelos enraizados como el Talón de Aquiles en el gobierno de la República.
López Obrador no ha podido erradicar este cáncer que destruye ferozmente los tejidos corporales de su administración.
No hay día que no se cometan homicidios, feminicidios, asaltos, secuestros, extorsiones, desapariciones forzosas y otros delitos.
Y las autoridades no enfrentan con eficiencia esta calamidad. Ellos, los de la Cuatroté, siempre argumentan “otros datos”, obviamente para manipular la información.
Fue un 21 de agosto de 2008 cuando el empresario Alejandro Martí Haik conminó al Consejo Nacional de Seguridad Pública encabezado por Felipe Calderón:
“Si no pueden renuncien, pero no sigamos usando las oficinas de gobierno, no sigan recibiendo un sueldo por no hacer nada porque eso también es corrupción”.
Su hijo Fernando había sido secuestrado y asesinado en esa época, cuando el gobierno federal desató una guerra contra el crimen organizado y los cárteles.
Martí Haik, señaló en esa ocasión que “México vivía una de las peores épocas en el tema de seguridad. ¿Quién lo mató?, fue ese engendro maligno, hijo de la impunidad o todos nosotros por la irresponsabilidad y la ceguera”, expresó con voz entrecortada.
El único funcionario que aceptó el reto fue Marcelo Ebrard, en ese entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal.
El ahora “corcholato” se comprometió a renunciar si no daba resultados en materia de seguridad “porque estoy seguro de que voy a cumplir”, subrayó.
Ebrard no renunció porque, habilidoso como es, implementó una serie de medidas dizque preventivas para “taparle el ojo al macho”.
Hoy aspira, contra viento y marea, a suceder a su jefe, pero el tabasqueño no le tiene confianza ciega; por eso prefiere a su consentida Sheinbaum, quien carece de una imagen política nacional.
Hoy día, ¿quién se atreve a presentarse en una mañanera para contradecir a un personaje intolerante que no soporta la crítica?
¿A un político que un día necea y el otro también?
¿A un tabasqueño que impone a funcionarios no siempre eficientes y que de manera insolente los compara con políticos de respetable trayectoria?
Si lo desafías, podría mandarte directo a su rancho “La Chingada”, o de manera desquiciada ¡al carajo!
Es el tiempo de la Cuatroté. El de la confrontación, el de la polémica, el de la “honestidad”.
Por eso, emulando a Alejandro Martí: Si no pueden… ¡Renuncien!
En lo que va del sexenio se han cometido 131 mil 949 homicidios dolosos, sucesos que no tienen precedentes.
Tan solo en la administración de Claudia Sheinbaum estos crímenes rompieron récord, pero la funcionaria presume, sin recato, el tema de seguridad en su campaña político-electoral rumbo al 2024.
La “corcholata” preferida tiene luz verde para apropiarse e imponer a un nuevo dirigente en MORENA. Desde ahí “pavonearse” por el país para difundir su imagen pública con miras a la sucesión presidencial.
Sin embargo, en las encuestas sigue en caída libre porque, como anotamos en esta columna, se tropieza diariamente con sus chanclas cuatroteístas.
Cada día asesinan a 10 mujeres y en lo que va del sexenio han ejecutado a más de 40 periodistas, delitos que quedarán en el tintero de Palacio Nacional.
Si a la inseguridad y violencia agregamos el desempleo, la pésima economía, la corrupción galopante y los fracasos de las obras emblemáticas, este sexenio podría pasar a la historia por violento, inepto, perverso, ocurrente, incendiario y torpe.
Un mandatario que favorece los derechos humanos de los criminales, dibuja siluetas de un contubernio del régimen con los cárteles.
Uno, pretende perpetuarse en el poder; los otros, piden que siga la protección de las siempre poderosas fuerzas armadas.
Las personas que tienen de manual tres conductas (mentir, provocar y hacerse víctimas), no ofrecen resultados.
Sufren paranoia, porque piensan que son perfectos y al ser criticados reaccionan bruscamente, incluso de forma agresiva.
Su desconfianza es desproporcionada.
Mejor… ¡Que renuncien!
ceciliogarciacruz@hotmail.com