La Semana Santa en Morelos concluyó con un saldo de al menos once homicidios distribuidos en distintos puntos del estado. Los hechos, ocurridos entre el Viernes Santo y el Lunes de Pascua, incluyeron ejecuciones, hallazgos de restos humanos y ataques en espacios públicos que dejaron víctimas civiles.
La violencia se registró en municipios como Cuernavaca, Temixco, Yautepec, Tetecala y Mazatepec, evidenciando la extensión del problema. El contexto de esta ola criminal se enmarca en una persistente crisis de seguridad que afecta a la entidad.
A pesar del despliegue de fuerzas federales y estatales para el operativo vacacional, los grupos delictivos mantuvieron su actividad en polígonos de alta incidencia.
Los ataques ocurrieron en colonias, cerca de una universidad e incluso frente a un jardín de niños, mostrando una audacia preocupante y un desafío a las autoridades.
Las consecuencias son graves: múltiples familias en duelo, una sensación generalizada de inseguridad y la falta de detenciones que incrementa la impunidad. La Fiscalía General del Estado mantiene abiertas varias investigaciones por homicidio calificado y lesiones.
Este episodio deja en evidencia la urgencia de estrategias de seguridad más efectivas para proteger a la ciudadanía y recuperar la tranquilidad en los municipios más golpeados por la violencia organizada.