(Del director): Preocupado e inquieto por encontrar algún indicio sobre el futuro de México y de los mexicanos, nuestro amigo-hermano Cecilio García Cruz, por su innata audacia de periodista, decidió meterse en el oscuro túnel de la incertidumbre, envuelto en la nube de esoterismo, donde se encontró a ¡Nostradamus! quien ante su excitado interés por entrevistarlo, accedió a responderle solo tres preguntas:
1ª.- ¿Es así como va a seguir la vida en México?
2ª.- ¿Y en lo político, cómo nos ve?
3ª.- ¿Y en la aplicación de la ley, señor Nostradamus?……
Las respuestas a dichas preguntas y la premonición que el misterioso adivino hizo al final, son verdaderamente sorprendentes.
En el título de este apasionante texto, hay una marcada señal:
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Por: Cecilio García Cruz
Jesús Te Ampare….
En su incansable peregrinar durante 18 años dibujó en numerosas trasnochadas, un país distinto, una sociedad con mejor nivel de vida enarbolando siempre como slogan: “Primero los pobres”.
Transcurrieron dos años de su imperio y el pueblo cansado por sus modos irónicos y desplantes, ya no quiere queso sino salir de la ratonera por las promesas incumplidas.
El pobre, es más pobre y está encabritado. Sin pan y sin trabajo.
El pudiente está contra pared. El emperador, obcecado con su Cuatroté, tiene como prioridad un Tren destructor, una refinería no rentable y un aeropuerto inviable (obras superfluas).
Sin embargo, no nos obligará a aceptar sus caprichos. Ni ahora, ni nunca. Dignidad ante todo y defendamos nuestro poder como sociedad.
En 24 meses de su dominio pernicioso, sus acciones han sido perturbadoras y desafiantes, como nadie lo había hecho.
Estrepitosa caída de la economía.
La pésima estrategia para combatir la epidemia sigue saturando los panteones de miles ciudadanos inocentes (más de 50 mil decesos).
La delincuencia organizada se pavonea “como Pedro por su casa”.

Las bufonadas educativas, el desempleo, los secretos políticos, las artimañas y los juegos de poder, me impulsaron a buscar un personaje sabio que me vaticinara el futuro de nuestro país y el de su pueblo.
Por la mañana, después de un sueño desasosegado, presuroso opté por realizar mi tarea:
Buscar al maestro Noam Chomsky, a Kafka, a Orwell, a Maquiavelo, a Joyce, a Freud, a Gandhi, pero los resultados fueron infructuosos. Sueños guajiros, sueños efímeros. Insistí y para mi buena suerte ubiqué a Michel de Nostredame, mejor conocido como Nostradamus (1504), el médico vidente francés más verosímil y célebre del globo terráqueo. El más preciso en sus predicciones.
Verlo de frente me provocó temblores y escalofríos. Llené de aire mis pulmones y le pregunté si podíamos conversar; él, con un movimiento de cabeza, asintió el diálogo. Solo tres preguntas, advirtió.
Y de botepronto le solté la primera inquietud:
-¿Es así como va a seguir la vida en México?
-N.-Mira, lo que ustedes padecen, yo lo viví en 1546 cuando una desgracia azotó la Provence, región del sureste de Francia, donde nací: la Peste que me arrebató a mi primera esposa Adriéte de Loubejac y a mis dos hijos. Yo me salvé de milagro, salí ileso de esa pesadilla de cadáveres y muertes por doquier.
Pena por el gran pueblo atormentado. Bajo el opuesto clima, el derramamiento de sangre será grande. Tierra y mar, cielo y aire serán infames; hambre, reinos, Pestes, confusión por sectas. Tragedia para Estados Unidos. Gritarán por ayuda al gran Dios inmortal, pero la voz celestial no se escuchará por largo tiempo.
-¿Y en lo político, cómo nos ve?
-N.- Habrá un monarca pero no durará mucho tiempo con vida y en paz: la barca pesquera se perderá y enfrentará al mayor desastre. Vendrán canciones y cantos y peticiones de las personas cautivas en las prisiones por príncipes, y serán recibidas como oraciones divinas por tontos y sin cabeza. Cuando el pez acuático sea llevado a tierra con fuerza vaga, extraña, suave y horrorosa será su forma. Por mar llegará muy pronto a los muros enemigos.
-¿Y en la aplicación de la ley, señor Nostradamus?
-N.-Habrá grandes disturbios por las leyes que se aplican y que necesitarán renovarse; éstas serán más duras que útiles y llegarán a la ruina total. La gran ciudad aúlla con quejidos y llanto.
Lo importante de esta conversación es si el material obtenido tiene algún valor inconmensurable, induce a alguna iluminación sempiterna, produce un despertar perenne o promueve algún cambio fructífero en nuestra vida.
“La fe excesiva traicionará al monarca quien con la audacia de sus argumentos sedujo multitudes. Su final comenzará en la Galia. Un secreto apunta a que deberá morir”.
Predicciones de Nostradamus (1556).
ceciliogarciacruz@hotmail.com