Jesús Te Ampare

Mientras el presidente López Obrador sigue con su constante perorata de barrer el gobierno como las escaleras: de arriba a abajo (aunque se hace de la vista gorda con algunos peldaños enlodados), el talentoso productor Adam McKay arenga a los cuatro vientos: “No miren arriba”.

El que barre de arriba a abajo es el mandatario mexicano; el que exige no mirar hacia arriba es un cineasta de talla internacional.

Por esa razón y la insistencia de amigos cercanos, me propuse abatir el insomnio con un filme que ha provocado críticas constructivas de quienes conocen la cultura cinematográfica.

“No miren arriba” ha sido de las más esperadas y vistas en los últimos años. La historia ingeniosa del hallazgo de un cometa gigante —que podría fulminar a la población—, genera terror; envía también un mensaje para que el ser humano rectifique su actitud ante el planeta tierra. 

La trama de Adam McKay se centra en el descubrimiento que hacen dos astrónomos (Jennifer Lawrence y Leonardo DiCaprio) de un cuerpo celeste que se acerca velozmente a la tierra para impactarse y destruirla.

Desde ese momento, los científicos recurren a la más poderosa autoridad política de los Estados Unidos (Casa Blanca) para advertirle del peligro inminente.

Al ser ignorados por los intereses políticos de la presidenta (Meryl Streep), los científicos recurren a los medios de comunicación para difundir la inexorable amenaza.

La sátira, aderezada con tintes políticos y el problema apremiante del cambio climático, nos traslada a los tiempos críticos que vive la sociedad por los gobiernos nefastos, corruptos e irreverentes.

“Creo que como país debemos dejar de discutir y de alardear tanto. Llevémonos bien. Eso es muy alentador, creo que estamos cansados de la política”, conversan en una escena del filme los protagonistas.

El vocero de la Casa Blanca (hijo de la presidenta) convoca a la población para externarles:

“Hay tres tipos de estadounidenses: están ustedes, la clase trabajadora; nosotros los ricos geniales y luego están ellos. Perdón, pero los necesitamos a ellos, porque ustedes nos construyen para luchar contra ellos…la clase trabajadora, la más baja”.

En otro pasaje del filme un personaje agradece y bendice los alimentos:

“Querido Padre y Creador Todopoderoso, pedimos tu gracia, a pesar de nuestro orgullo. Tu perdón, a pesar de nuestras dudas. Sobretodo Señor, te pedimos tu amor para que nos alivie en estos tiempos oscuros. Que afrontemos lo que venga en tu divina voluntad con valentía y con el corazón abierto a la aceptación”.

Ojalá que los liderazgos políticos, tercos, hipócritas y arrogantes que se sienten Dioses, entiendan el mensaje subliminal de “No miren arriba”, y convoquen, desde su silla celestial a la reconciliación para que unidos pueblo y gobierno, resuelvan los problemas de la humanidad.  

Lo bueno es que las tormentas políticas hacen más fuertes a las personas, al pueblo sabio.

ceciliogarciacruz@hotmail.com