En un país como el nuestro, en que las políticas migratorias de los Estados Unidos, nuestro vecino geográfico septentrional y principal socio comercial, siguen trayectorias erráticas y con afanes mediáticos u orientadas al chantaje, dentro del plano de la negociación con México en esta crisis agudizada a mediados del año pasado, es previsible que con la presencia de inmigrantes centroamericanos, antillanos, asiáticos y africanos, se modifiquen los protocolos de vigilancia y patrullaje de parte de las corporaciones mexicanas y en el peor de los escenarios, se recrudezca la violencia de parte de inmigrantes en tránsito o de nuestros paisanos hacia ellos.
Por lo que los grupos vulnerables de la sociedad mexicana, entre estos las mujeres, los ancianos y los niños, tendrán que recibir una estrategia de protección especial, ante los riegos que corren los menores, ya sea acompañados o solos en la vía pública.
E inclusive por razón de una estrategia para desalentar la inmigración o el tránsito hacia Estados Unidos, de menores de 18 años de edad, una práctica común entre los migrantes centroamericanos, que materialmente mandan solos a los niños a trasladarse hasta territorio estadounidense, se debe de establecer una estrategia para asegurar identidad e integridad personal de los niños mexicanos, por lo menos dentro del territorio mexicano.
Porque ¿Cómo se distingue un niño mexicano de otro centroamericano? ¿Pidiéndoles que canten una estrofa del Himno Nacional Mexicano? O, ¿Pidiéndoles que contesten acerca de un personaje o pasaje de la historia nacional?
Para fines de seguridad pública, inclusive, cuando hay menores extraviados, lesionados o hasta fallecidos por acción de la violencia exacerbada en México, los menores de 18 años son materialmente inexistentes, sin personalidad jurídica alguna.
En México desde 1990, la credencial para votar que expide el ahora Instituto Nacional Electoral (INE), se ha consolidado como el más eficaz y socorrido medio documental oficial para identificarse en actos públicos y privados.
Sin embargo, para el caso de los menores de 18 años, no hay un documento funcional de carácter oficial que acredite identidad, aunque no personalidad jurídica, de todo ese sector poblacional comprendido en ese rango de edad que haya nacido en México.
Después de intentos gubernamentales desde el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, hoy la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, anunció que el Gobierno Federal a través de la dependencia que encabeza, coordinará el esfuerzo de diferentes instancias gubernamentales, colegios de profesionistas, instituciones de educación superior, clubes de servicio, organismos de representación empresarial y sindical, entre otros, para implementar una estrategia que permita consolidar un registro nacional poblacional, que permite entre otras cosas, emitir un medio documental de identificación a niños y jóvenes mexicanos menores de 18 años de edad.
Cabe señalar que la Cédula Única de Registro Poblacional (CURP), es un documento cuya aprovechamiento no se consolidó, pues su obtención implica que el interesado promueva un registro sin asesoría y que se realiza cuando el interesado es requerido; no se le da un rigor de obligatoriedad a su obtención; sólo cuando otro trámite orilla al ciudadano interesado a imprimirla.
Lo anterior, toda vez que en este momento, sólo son el Pasaporte y el Acta de Nacimiento, emitidos por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y los gobiernos estatales respectivamente, los documentos que tienen validez oficial para acreditar identidad, parentescos y origen de un menor, entre otros. El Acta de Nacimiento es un documento difícil de portar para identificación y el pasaporte es, entre otros atributos, un documento poco común y caro, expansivo.
El más reciente incremento al costo del pasaporte, nos da una idea clara, de que no puede ser obtenido por la mayoría de niños mexicanos.
El pasaporte con vigencia de un año, en 2018 tenía un costo de 580 pesos; ahora su nueva tarifa es de 610 pesos, lo que nos arroja un aumento de 30 pesos. Cabe destacar que esta temporalidad sólo aplica para menores de 3 años de edad.
En cuanto al pasaporte con vigencia de 3 años, el año pasado costaba 1,250 pesos y actualmente tiene un precio de 1,250 pesos y actualmente tiene un precio de 1,265 pesos, registrando un incremento de 60 pesos.
En 2018, el que tiene vigencia de 6 años, costaba 1,660 pesos y ahora, en 2019 cuesta 1,735 pesos, lo que significa que subió 75 pesos; el de 10 años costaba 2,550 pesos y en 2019 cuenta con la nueva tarifa de 2,670 pesos, 120 pesos más caro.
Sin duda, un gasto para muchos padres de familia en cuyos hogares no se tiene un ingreso constante ni abundante.
Por lo que la estrategia anunciada por la secretaria Olga Sánchez, es una alentadora noticia, en tiempos en que la crisis migratoria en México, no parece tener pronta resolución.
Donde los niños y jóvenes mexicanos que no tienen pasaporte ni CURP…ni Acta de nacimiento impresa, no pueden identificarse y acreditar su identidad….y nacionalidad.
Menores extranjeros en su propio país.
FUENTE ; NOTIMEX , CANDELERO 09-09-19