En todas partes del mundo los conflictos están al alza: en las relaciones de pareja, entre amigos y guerra entre países.

No es malo discutir, el idioma no es obstáculo, tenemos traducción simultánea. El problema es la lucha de poder. Cuando hay tensión acumulada y disposición el conflicto permite la expresividad, la exteriorización de la tensión.

Es normal discutir, lo importante no hacerlo un problema cotidiano, una lucha ganar-ganar.

Cuando alguien expresa: «estoy en contra, no estoy de acuerdo» seguramente la intención no sea dialogar y llegar a un acuerdo, sino imponer, salirse con la suya. Apliquemos la frase: «subir al balcón». Significa dar un paso atrás para ver las cosas con otra perspectiva.

Muchos por llevar la fiesta en paz, no discuten hasta que llegan al límite brutal, gritan, discuten, pierden el control, renuncian, se divorcian.

Lo que aprenden en su familia de origen, pero no para negociar, ofrecer disculpas, castigan, culpan sin un buen juicio.

No se trata de evadir, vivir fuera de la realidad enviar mensajitos de que «todo pasa»…. «todo es lindo»…. «Dios todo lo resuelve»…. se trata de encontrar el punto medio: dialogar, escuchar, resolver y tolerar.

En la familia se aprende a ser democráticos, se modelan valores como: tolerancia, respeto, honestidad, empatía, seguridad y confianza en si mismo.

La clave de todo vínculo sano es preguntar y no interpretar, lo que escuchamos, vemos, sentimos es diferente a lo que la otra persona quiere expresar.

Cuando vivimos de suposiciones se pierden amistades, le damos cuerda a la imaginación: «le caigo mal»….»no me quiere»… de esa manera se acumula rencor, se contesta a la defensiva. Necesitamos controlar el yo (ego) un yo débil, estará interpretando de acuerdo con su filtro: «no me quiere»…»es un prepotente».

Tomar en cuenta las polaridades.

Hay mucha gente introvertida que no son expresivos, les cuesta socializar, parece que están enojados, pero es su temperamento.

Los extrovertidos de inmediato dicen lo que sienten, llegan saludando, cuentan todo a detalle y en ocasiones resultan intrusivos.

Vínculos que nutren. Conocemos personas que siempre están para ayudarnos, son atentas, serviciales, están al tanto de que el entorno esté agradable, tienen buena actitud, se dan el tiempo para motivar, saludar y si algún día no se sienten bien lo dicen, son transparentes.

Los seres humanos necesitamos de los demás, el vínculo es importante, determina el poder de las palabras.

Un vínculo sano es importante en la terapia, podemos contar con una buena técnica terapéutica, pero si el joven, la pareja está obligado a asistir no funcionara de manera optima y luego buscan cualquier detalle para no regresar al Psicólogo.

Necesitamos personas Nutricias, detalles como: saludar, pedir permiso, dar las gracias, esas que te preguntan: ¿te puedo ayudar en algo? En inglés: I can help you?

En estos tiempos de tecnología muchas personas trabajan todo el día frente al dispositivo electrónico, viven solos, en otro país, lejos de su familia, se ven desmotivados, se daña la vista, la columna vertebral.

Es importante necesitan vínculos cercanos, hablar con alguien cara a cara, intimidad.

Layda vive sola, todo el día incluso a horas de la madrugada tiene que contestar a los clientes que están en China, en Japón, no sale ni a comer, le llevan los alimentos a casa.

Hasta que se dio cuenta que necesitaba ayuda, escuchaba voces, asegura que los vecinos entran a la casa y le robaban objetos, pero todo está en su imaginación.

Presentó una crisis paranoide.

El apego seguro es el ingrediente principal de una familia Nutricia, esa que te apoya, la que acepta las diferencias y motiva las fortalezas, las aptitudes, cuando no se tiene en los padres, se encuentra en otros: parientes, amistades, compañeros de trabajo.

El apego seguro marca el modelo de las relaciones futuras. Pero, cuando viven en conflicto, con violencia, se buscan grupos de apoyo, terapia, un Pastor, un Sacerdote, un adulto mayor que necesita compañía, un maestro.

Una buena recomendación es retirar los celulares a los hijos se ha vuelto una adicción, varios países ya tomaron cartas en el asunto, los efectos son varios: están distraídos, están perdiendo la lógica, no expresan sentimientos, han perdido la empatía; necesitan convivir, socializar, tiempo para explorar, practicar deporte, alimentarse en conciencia, sanamente retirar el celular a la hora de los alimentos.

La mente tiene que estar atenta a los sentidos: que saboreo, que veo, que huelo, que escucho, de otra manera el cerebro no toma conciencia y aunque la hormona del apetito ya se sació, el cerebro no lo tomará en cuenta, es una de las causas de tanta obesidad.

Por eso las botanas son tan adictivas por la sal y por el sonido crujiente que llega al oído, le avisa al cerebro y no se puede comer solo una.  

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