El gobierno del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador ha avivado la disputa histórica y la controversia sobre este objeto que, según la tradición de una historia de afrentas y derrotas frente a invasores y opresores que llegaron siempre de fuera,  representa supuestamente el símbolo del poder máximo del México Antiguo.

Para tal efecto reivindicatorio, de frente a un público que se desencanta rápidamente de la gestión de crisis a nte la pandemia y ante el manejo de la economía, el gobierno de López Obrador ha hecho una solicitud formal de préstamo a Austria con la intermediación de su esposa, Beatriz Gutiérrez Müeller, quien viajó a Europa para pedir otras piezas históricas y arqueológicas.

La historia señala que el penacho le pertenecía a Moctezuma Xocoyotzin (1466-1520), el emperador mexica que recibió al conquistador español Hernán Cortés en 1519.

Según las versiones generalmente aceptadas, Moctezuma le regaló el penacho a Cortés, quien lo obsequió al rey Carlos I de España y V de Alemania… pero simultánemente se teje la hipótesis en el marco del oprobio y el abuso del enemigo que vino del exterior, ultrajando el honor de los naturales de México, entonces en la subcultura popular, se ha dado como un hecho consumado el que el soldado en jefe de la misión española, el manchego Hernán Cortés, lo sustrajo -abusivamente- junto con el bastón de mando, el escudo de armas y el banderín del gobernante.Image

Este jueves se difunde en México la versión de que el Penacho nunca perteneció en realidad a Moctezuma I, emperador de los mexicas, sino que fue usado por un sacerdote.


«Definitivamente, el penacho no era de Moctezuma. Era de un sacerdote», asegura a la agencia española de noticias Efe, Christian Schicklgruber, director del Weltmuseum de Viena, el museo etnográfico que custodia una pieza tan delicada que, aseguran, no está en condiciones de ser trasladada, como reclama el gobierno mexicano.

El experto afirma que, según los códices históricos, «Moctezuma nunca llevó un penacho como ese».

Una versión de la leyenda cuenta que el penacho, una majestuosa pieza compuesta de miles de plumas de Quetzal unidas por centenares de placas de oro, fue regalado alrededor de 1519 por el propio Moctezuma al conquistador español Hernán Cortés, quien a su vez lo obsequió a Carlos, soberano de España y Austria.

«La primera vez que se menciona es en 1596, en el inventario de la colección del castillo de Ambras en Tirol», cuenta el responsable de la colección de América del Norte y Central del museo, Gerard van Bussel.

Después se sabe que fue trasladado a Viena en el siglo XIX, donde permanece desde entonces.

La petición de restitución que México hace desde hace años la ha reactivado el Presidente Andrés Manuel López Obrador, que hace dos días aseguró en Twitter haberle pedido a su esposa, de gira por Europa, que «insistiera» en la devolución del penacho al Presidente de Austria, Alexander van der Bellen.

«Se lo han apropiado por completo», escribió el mandatario mexicano, asegurando que «ni a Maximiliano de Habsburgo se lo prestaron cuando nos invadieron e impusieron al llamado Segundo Imperio Mexicano».Image

La solicitud está siendo estudiada por el Ministerio de Cultura austríaco, pero el museo desaconseja radicalmente el traslado.

Reclamado oficialmente por México desde 1991, el penacho ha sido durante años la joya que las autoridades anhelan repatriar ahora de cara a 2021, cuando confluirán las celebraciones de los 700 años de la fundación de Tenochtitlán, 500 años de la conquista y los 200 años de vida independiente.

FUENTE , AGENCIAS

CANDELERO 15-10-2020