Columna de Hierro
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CUERNAVACA, MOR. 03 09 2026.- A Morelos le cayó la renuncia como balde de agua fría… precisamente cuando empieza a calentarse la contienda por el 2027.

Mirsa Berenice Suárez Maldonado se bajó del barco.

Después de año y medio al frente del Comité Ejecutivo Estatal de Morena, presentó su renuncia para buscar la candidatura a la Presidencia Municipal de Jojutla.

Y aquí está el detalle: se va cuando el Partido que dirigió llega dividido y en plena efervescencia política.

No es poca cosa.
Morena ya está pensando en el 2027 y los aspirantes comienzan a moverse.

Alcaldías, Diputaciones, Congreso local… todos quieren un pedazo del pastel electoral.

Y mientras los aspirantes hacen cuentas, Morena tiene que resolver primero un problema elemental: ¿quién va a poner orden en la casa?

Porque la salida de Mirsa Suárez deja la dirigencia en manos de Martha Patricia García Garnica, la Secretaria General.

Y Martha Patricia no es una improvisada.

Ya conoce esa silla.
En 2022 y 2023 fue Secretaria General en funciones de Presidenta de Morena en Morelos.

Ya estuvo ahí.
Ya conoció los pasillos del Partido, sus grupos y sus turbulencias internas.

Y ahora regresa precisamente cuando la temperatura política comienza a subir.

La pregunta es inevitable: ¿podrá convertirse en árbitro de todos los grupos o terminará siendo árbitro de una sola cancha?

Porque ése será su verdadero desafío.

Morena necesita una dirigencia capaz de mantener unidos a quienes ya están haciendo fila para ser candidatos.

Necesita reglas claras.
Necesita disciplina.
Y, sobre todo, necesita evitar que las ambiciones personales terminen convirtiéndose en fracturas electorales.

Porque una cosa es ganar elecciones…y otra muy distinta es conservar el poder cuando todos quieren ser candidatos.

Mirsa Suárez se va a Jojutla a buscar su propio proyecto político.

Y Morena se queda con el suyo: llegar unido al 2027.

Ahora Martha Patricia García Garnica tendrá que demostrar que puede hacer algo que parece sencillo, pero que en política suele ser lo más difícil: poner de acuerdo a los que quieren mandar.

Porque Morena podrá tener muchos nombres, muchos grupos y muchos aspirantes. Pero sólo tendrá una dirigencia. Y el reloj ya está corriendo. 2027 está a la vuelta de la esquina.

Así que la pregunta no es quién ocupa temporalmente la silla.

La pregunta verdadera es: ¿quién podrá evitar que Morena se despedace por las candidaturas antes de llegar a las urnas?

Porque si la nueva dirigente logra unir al partido, tendrá mérito.

Pero si no lo consigue…la división que hoy hereda podría convertirse en la factura electoral del 2027.

Y esa factura, señores, la pagan los Partidos…pero la cobran los electores. 
eusebiogimeno@ gmail.com