Columna de Hierro

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CUERNAVACA, MOR. 16 09 2026.-   El asesinato de Claudia Tacoronte, la estudiante española ultimada en Cuautla, ya está en el escritorio de la presidenta Claudia Sheinbaum y en manos del equipo de seguridad de Omar García Harfuch.

El crimen dejó de ser un asunto exclusivamente morelense.

Sheinbaum confirmó que el Gobierno Federal colabora con la Fiscalía de Morelos; la Secretaría de Relaciones Exteriores mantiene comunicación con el Consulado de España y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana realiza, con apoyo del Centro Nacional de Inteligencia, trabajos para identificar, localizar y detener al responsable o responsables.

El Gabinete de Seguridad fue contundente: el asesinato de Claudia no quedará impune y los responsables serán llevados ante la justicia.

El caso llegó, pues, a Palacio Nacional.

Y llegó cuando Morelos atraviesa uno de sus momentos más delicados en materia de seguridad.

En unas cuantas horas, tres imágenes recorrieron las redes sociales y los medios de comunicación:

El mercado Adolfo López Mateos, principal centro de abasto de Cuernavaca, envuelto en llamas.

Una cabeza humana abandonada con un mensaje criminal en la avenida Álvaro Obregón, en pleno corazón de la capital morelense.

Y el asesinato de Claudia Tacoronte, una joven española de apenas 21 años que llegó a México para estudiar y encontró la muerte en Cuautla.

Son hechos diferentes y sería irresponsable relacionarlos entre sí.

Pero juntos construyen una fotografía terrible del momento que vive Morelos.

Y el caso Claudia tiene además una dimensión internacional.

El Gobierno español exige justicia. La Prensa española sigue puntualmente el homicidio.

La Universidad de Granada reaccionó ante el asesinato y la comunidad universitaria morelense salió a las calles.

Porque Claudia no es un caso aislado.

Durante 2026 han sido asesinadas otras estudiantes vinculadas con la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.

Y ahora la pregunta inevitable es:

¿Qué está pasando en Morelos?

La gobernadora Margarita González Saravia enfrenta una crisis que ya no puede resolverse solamente con comunicados, reuniones de seguridad o estadísticas oficiales.

Porque cuando el asesinato de una estudiante extranjera obliga a intervenir al Gobierno Federal; cuando el Centro Nacional de Inteligencia participa en la búsqueda del responsable; cuando España exige respuestas y cuando la Prensa internacional coloca sus ojos sobre Morelos, el problema dejó de ser local.

Y hay otro dato.

Las investigaciones ya tienen como principal objetivo a un individuo conocido como “El Trompas”, señalado a partir de testimonios y cámaras de seguridad como probable responsable del ataque contra Claudia.

Encontrarlo es ahora una prioridad.

Pero detener al presunto asesino resolvería un crimen.

No resolvería la crisis de seguridad de Morelos.

Porque mientras se busca justicia para Claudia, una cabeza humana aparece en pleno centro de Cuernavaca y la sociedad vuelve a recibir el mensaje brutal de una delincuencia que pretende exhibir su presencia en las calles.

Morelos se le está incendiando políticamente a Margarita González Saravia.

Y quizá la pregunta que muy pronto tendrá que responder Palacio Nacional sea todavía más delicada:

¿Hasta dónde tendrá que intervenir Omar García Harfuch para recuperar la seguridad que las autoridades de Morelos no han podido garantizar?

Porque Claudia ya llegó al escritorio de la Presidenta.

Y con ella llegó también una pregunta que hoy rebasa las fronteras de Morelos:

¿Quién controla la seguridad en Morelos, y hasta cuándo la Federación va a entrar con vigor al rescate de la tierra de Emiliano Zapata?

Y voy por más….

eusebiogimeno@gmail.com