El gobierno de Alberto Fernández, presidente de Argentina, hizo una tregua con sus opositores que parecía disolver la conocida polarización del país.
Fue un período de coexistencia pacífica del gobierno de Fernández y la oposición mientras duró. Aunque duró poco. La «grieta» política que suele dividir a la Argentina, pareció desaparecer ante el avance del coronavirus. Este tema fue la oportunidad para que resurgiera con fuerza la ruptura de nuevo, la «grieta pues». No obstante, este ha sido un período muy productivo de discusión y alcance del acuerdo entre los argentinos. La «grieta», término acuñado años atrás incluso para explicar la distancia que separaba a millones de argentinos entre «kirchneristas» y contrarios, ha dado lugar a un período de discusión y «arreglo político» muy productivo e interesante entre los argentinos. Ha superado, dicen los editorialistas de El Clarín, «las escenas hipócritas de una paz falsa entre políticos opositores. Se han sentado a trabajar para sobreponerse al disenso».
Y acaso eso sea lo mejor para cualquier país, incluido México: un lapso de tregua pero con la discusión suficiente para encontrar el acuerdo, como resistencia a los excesos del poder.
Debe reconocerse una radicalización de las posturas de una y otra parte.
Tanto del bloque oficialista, integrado por Morena-PT-PVEM, como por el bloque opositor PRI-PAN-PRD-MC, obviamente del Senado de la República.
Pero el malestar se acentúa en legisladores de la oposición, ya que refieren que no hay atención para ellos en instancias del Poder Ejecutivo, que son neurálgicas para la atención al tema de la pandemia: Consejo de Salubridad General y secretarías de Estado involucradas.
Ante esto, el también Presidente de la Junta de Coordinación Política impulsa esta tregua -sustentada en la discusión-, dada la atmósfera enrarecida que permea en la Cámara de Senadores y, donde ya se advirtió por el bloque opositor desde la pasada vídeoconferencia de coordinadores senatoriales, que no darán su apoyo para un período extraordinario de sesiones en esa cámara, para discutir el otorgamiento de plenos poderes al Ejecutivo en el manejo del presupuesto.Image

Esta especie de «tregua», duraría lo que la actual emergencia sanitaria y económica. La confrontación vendría después con el arribo de los tiempos electorales, donde retomarían las partes sus posicionamientos y plataformas ideológicas propias.
La idea que se cocina en la oficina del coordinador senatorial, va más allá de un cese de hostilidades, pues pretende un lapso de discusión amplia al interior de la sociedad, invocando la figura del Parlamento Abierto, tan socorrido por el zacatecano que coordina la cámara alta para tratar temas complicados y de resonancia nacional, donde participen medios de comunicación, iglesias, ONG´s, empresarios, sindicatos, entre otros.
Aprovechando la «grieta política», Monreal se saca de la manga un plan de «tregua política», muy a la mexicana.
FUENTE ; AGENCIAS
CANDELERO 11-05-2020