En medio de un reforzado operativo de seguridad y como parte de un ritual real que por vez primera es trasmitido por televisión, Carlos Felipe Arturo Jorge fue presentado este sábado oficialmente ante los británicos y el mundo como el nuevo rey de Inglaterra.

La proclamación formal del rey Carlos III tuvo lugar en el palacio de Saint James de Londres, durante una ceremonia solemne a la que asistió la crema del stablishment británico, incluida la nueva primera ministra Liz Truss y cinco de sus predecesores.

Ahí emitió su segundo mensaje desde el fallecimiento de su madre Isabel II el jueves pasado. Escoltado por su esposa, la reina consorte Camilla, y el próximo en la línea del trono, su hijo heredero William, aseguró que seguirá “el ejemplo inspirador de su majestad”, al tiempo que agradeció el “afecto sobrecogedor” mostrado hacia la familia real.

La proclamación estuvo estrictamente apegada a los protocolos y la tradición. Si bien fue rey en automático a partir del último aliento de su madre, la formalización requería de la asignación solemne por parte del Consejo de Ascensión, institución que solo es convocada cuando hay un nuevo monarca y que no se reunía desde 1952, cuándo fue proclamada Isabel II. El Consejo de Ascensión también certificó el fallecimiento de Isabel II.

Después de la ceremonia al interior del palacio, se dio paso a la primera proclamación pública desde el balcón del Friary Court del Palacio de Saint James a través de un funcionario conocido como el Rey de Armas Principal de la Jarretera.

Mexicanas en primera fila
El espectáculo centenario fue presenciado por EL UNIVERSAL y unas 800 personas, las primeras en escuchar la proclamación en público anunciando a Carlos como rey. Fue leída al público desde un balcón del palacio, bajo el son de los trompeteros reales.

En primera fila de una explanada ocupada por la Guardia del Rey, estuvieron las mexicanas Gloria Martínez y Bertha Mancilla, quienes durante más de tres horas hicieron fila para ocupar el lugar más estelar.

Ambas con lentes oscuros y atuendo en negro, no daban crédito de ser testigos de un acontecimiento de acceso restringido y que era trasmitido al resto del mundo. Orgullo, emoción, fue lo que sintieron al estar en el lugar.

“Sentimos mucho orgullo, porque es la única reina que habíamos conocido y es ahora la primera proclamación de un rey”, dijo Bertha, directora general de una compañía farmacéutica en México.

“Es un día histórico para el mundo y un orgullo como mexicanos poder estar aquí en primera fila”, aseguró por su parte Gloria, originaria de Poza Rica, Veracruz, madre de tres hijos y residente de Southampton, de donde salió el trasatlántico británico Titanic.

Particular emoción les causó escuchar el himno británico con las palabras “Dios Salve al rey” por primera vez desde 1952.

La solemnidad ante todo
El solemne evento transcurrió bajo un discreto dispositivo de seguridad en el que los agentes especiales se caracterizaban por llevar el dedo en el gatillo de sus armas de alto poder.

El Rey de Armas pidió al final «tres hurras por su majestad el rey», a lo que la Guardia Real respondió entonándolas y levantando sus gorras de piel de oso.

Por tercer día consecutivo los británicos estuvieron de luto, concentrándose masivamente en el perímetro del Palacio de Buckingham y sus 16 hectáreas de jardines.

El peregrinaje fue en números inagotables, algunos acudieron por respeto, otros porque sentían necesidad de formar parte del momento. No hubo lágrimas, ni expresiones de rabia, como sí ocurrió cuando perdió la vida Diana, princesa de Gales, más bien abundaron las manifestaciones de admiración y respeto por los 70 años de servicio.

Otros no daban crédito de que en el mismo lugar, hace solo tres meses, estaban conmemorando el Jubileo de Platino de la reina Isabel II.

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Periodo de luto
Como parte del periodo de luto nacional también se suspendieron algunos eventos, incluyendo los partidos de futbol de la Liga Premier durante el fin de semana.

En tanto que los teatros, sector fuertemente golpeado por la pandemia, se mantienen abiertos, pero las luces bajarán de tono, habrá dos minutos de silencio y entonarán el himno nacional. Los comercios igualmente operan con horarios habituales, pero asegurando que la música y el ambiente es consistente con el estado de ánimo nacional.

El rey siguió cumpliendo con lo establecido en la Operación Puente de Londres, el detallado protocolo de 10 días implementado rumbo al funeral de Isabel II, previsto para el 19 de septiembre en la abadía de Westminster.

Luego de la proclamación, celebró su segunda audiencia con la primera ministra Liz Truss y con su gabinete. Durante los próximos días, viajará a Escocia, Gales e Irlanda del Norte con motivos de servicios protocolarios y de reflexión.

El rey ya expresó su deseo de que el periodo de luto se extienda por siete días después del funeral de la reina para los miembros de la monarquía, el personal de la Casa Real y las tropas asignadas a funciones ceremoniales.

Con información de El Universal