Por Rosa Chávez Cárdenas.- En el marco de la Feria Municipal del Libro, en la edición 57, nos convocaron al homenaje.

El evento es el encuentro librero con mayor trayectoria en México, se lleva a cabo en los pasillos de la Presidencia Municipal, en el corazón de Guadalajara, cerca la Rotonda de los jaliscienses ilustres y la icónica Catedral con sus torres puntiagudas de estilo neogótico de color amarillo, que contrasta con el estilo colonial de la catedral y al lado el Templo de la Merced, recién remodelado.

Por la Avenida Hidalgo se encuentran las «Calandrias», una tradición, las carretas jaladas por caballos.

El debate sobre el bienestar animal obligó a innovar, dejar descansar a los caballos y hoy «las Calandrias* son eléctricas, respetando el diseño original para mantener viva la tradición.

Por la tarde del sábado dos de mayo, se rindió tributo a la poeta Patricia Medina, referente de las letras en Jalisco.

Su trabajo, más de 30 años como poeta y 30 libros de su autoría, editora y formadora de escritores desde su editorial Literaria le valió el reconocimiento por su impacto en la cultura local.

En la presentación se destacó su labor en talleres de escritura y su prestigio literario, avalado por el Premio Nacional de Poesía Alfonso Reyes.

Como parte del homenaje se lanzó la versión digital de su primer libro, Trayectoria del Ser con descarga libre a través de la plataforma GDLee.

Para finalizar el homenaje con la participación de la Rondalla Guadalajara del Ayuntamiento de Guadalajara.

Su gran amiga no pudo resistir y bailaron al son de las melodías.

Medina es admirable, cultivó su talento innato de manera autodidacta, impulsada por la lectura y el intercambio con otros autores.

La muerte de su padre durante su infancia la llevó a escribir desde muy joven, la escritura se convirtió en una forma de terapia, de expresión personal. Recibió una educación estricta en escuelas religiosas y al casarse su pareja no la entendía, desaprobaba su interés por la escritura, temas que comparte, cuando se divorció, puso un letrero para que le recordara “No plancho camisas” Sus crisis, sus duelos marcaron etapas que han servido para su crecimiento y su vocación literaria.

Patricia Medina nació en Guadalajara, su trayectoria es muy basta.

Fundó la Asociación de Autores de Occidente y ha sido galardonada, además con el Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta y el Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde. En el marco de la XXI Feria Internacional del Libro en Guadalajara, llevó a cabo un Simposio, convocó a poetas y, escritores de 57 países, 754 poetas, en el centenario del natalicio de Simone de Beauvoir, algunos presentamos ensayos y otros participaron con sus poemas para la edición del libro: «La Mujer Rota».

Durante el encuentro presente una ponencia Mujer Rota y Abuso sexual, posteriormente, la presenté en el Congreso Women´s World en Ottawa. En la pandemia terminé el libro con mi experiencia como afectada y como Psicoterapeuta en mi labor profesional, le compartí en el homenaje.

Su hija Patricia, también escritora, dirigió el segundo homenaje, comentó que su madre: “ha hecho de la escritura su propia estructura ósea” La ausencia, la búsqueda, su palabra no solo se lee, se hereda y se multiplica, la cultura es una necesidad básica del espíritu, agregó. Patricia no se anda con rodeos. “La vida no solo tiene que ver con modas, sino con modos, si tienes algo que decir lo dirás” Como maestra es muy generosa, en sus talleres facilita a los alumnos a que despierten sus sentidos, la observación del entorno, como como dijo una de sus alumnas a veces dura en sus comentarios hasta que la entiendes.

Finalmente, en sus palabras “La poesía no claudica, ni tiene jefe, ni partido, ni dueño. Exactamente igual que las mujeres que hemos llegado a ser ahora.

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