Cuando Liam Neeson se sienta con un guion, por lo general sabe después de las primeras cinco páginas si quiere hacerlo o no. Lo llama su prueba de la “taza de té”: si se siente impulsado a levantarse para prepararla, no es una buena señal.

Pero el actor fue incapaz de separarse de Made in Italy de James D’Arcy, sobre un artista y su hijo distanciado que se reúnen para vender la casa de la familia en Italia. Llena de recuerdos, ha estado casi desierta desde la muerte de la matriarca de la familia y caído en el abandono.

El tema del duelo tocó la fibra más sensible de Neeson, quien perdió a su esposa, la actriz Natasha Richardson, tras un accidente de esquí en 2009.

“Me asustaba un poco, pero ciertamente supe que tenía que hacerlo”, dijo Neeson desde su casa en el norte de Nueva York. También se le ocurrió otra cosa: ¿Qué pasaba si su hijo, Micheál Richardson, interpretaba al hijo en el filme?

FUENTE: AGENCIA

CANDELERO, 10-08-2020