Los estados mentales forman un conjunto que incluye: la percepción, la experiencia del dolor, las creencias, el deseo, la intención, las emociones y la memoria.
Según el enfoque epistémico (el conjunto de conocimientos, las formas de entender y de interpretar el mundo en determinada época) las personas tienen un acceso de conocimientos, están conscientes de sus estados mentales, los enfoques están basados en la intencionalidad, ven el poder de la mente para referirse a objetos y como representan al mundo.
Los estados sensoriales involucran impresiones como las percepciones visuales y los dolores corporales, que, por cierto, se vuelven crónicos ya que se quedan gravados en la memoria y ante cualquier tensión emocional, regresa el dolor y la tensión muscular; por el eso el dolor crónico se tiene que manejar también en terapia no solo con analgésicos.
Las actitudes como las creencias y los deseos son las relaciones que tenemos con el entorno.
Los estados intencionales se refieren a objetos o al estado de las cosas. Los estados conscientes forman parte de la experiencia de fenómenos que ocurren día con día y los ocurrentes son aquellos en los que el sujeto no está consciente, esos que ocurren en automático y los accidentes.
Los estados mentales desempeñan un papel importante en varias áreas como la filosofía, la ciencia cognitiva y las creencias. En la psicología se utilizan para evaluar la salud mental de las personas.
Para la psicología hay tres tipos básicos: presentaciones, juicios y los fenómenos de amor y odio.
En cuanto a la filosofía de la mente, un estado mental es un estado hipotético que corresponde al pensamiento y al sentimiento, consiste en un compuesto de representaciones mentales y actitudes.
En cuanto a la psicología clínica, determinamos la salud mental de una persona mediante un examen del estado mental, sus síntomas, si está en el presente, vive en el pasado, le angustia el futuro o cuando está fuera de la realidad como en los casos de narcisismo y psicosis.
Les he comentado a los alumnos y en las ocasiones en que he dado conferencias que no se precipiten en encuadrar en un diagnóstico de las patologías de acuerdo con el Manual de Psiquiatría en la primera sesión con el paciente. Esperar a las siguientes, en la mayoría de las ocasiones la persona llega abrumada a la consulta, algunos nunca han acudido con un profesional de la salud mental, no los han escuchado. Tienen experiencia de acudir a médicos que los atienden de su especialidad y que no les interesa su estado emocional u otros síntomas que no son de su especialidad, tampoco sus traumas, sus tribulaciones, los conflictos familiares, de pareja. Es más, se molestan cuando el paciente quiere compartir alguna experiencia.
En la atención psiquiátrica, por norma tienen que salir de la primera consulta con un diagnóstico y una receta de un medicamento antipsicótico, antidepresivo, ansiolítico y esos, los psicotrópicos que necesitan receta de especialista entre los que se encuentran los fármacos para el dolor y conciliar el sueño que son altamente adictivos y que en las instituciones de salud los prescriben cotidianamente.
La persona puede estar en un estado mental de angustia y los síntomas se asemejan a una patología mental psicótica como esquizofrenia, pero, puede ser que sea muy histriónica es decir que sobreactúe los problemas por su falta de tolerancia a la frustración. En ese caso tenemos que averiguar su historia familiar, antes de crear una proposición falsa.
Las creencias es otro estado que conlleva a una actitud de defensa a su supuesta verdad, a pesar de que pueda ser falsa, pero seguirá defendiendo su verdad porque son parte del inconsciente colectivo.
El pecado, la culpa el castigo son parte de las creencias que están tan introyectadas. La conciencia moral, se vuelve como un juez que obra contra la persona por transgredir las reglas morales y para descansar de la culpa se aplica la penitencia.
Entre parejas es muy común que el regalo sea del tamaño de la culpa. Por ejemplo, regalarle un carro o una joya por aminorar la culpa de una infidelidad. En otros casos el castigo puede ser un sacrificio, no beber por unos meses, entrar de rodillas a un templo, hacer una obra de caridad, practicar el ayuno, no fumar, ser condescendiente con los hijos, los padres o el cónyuge.
Sin embargo, la creencia conlleva una actitud de asentimiento hacia la supuesta verdad de la proposición (sea o no así), lo que hace que ésta y otras actitudes no fácticas sean diferentes al mero conocimiento.
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