-El villano o el héroe invisible de las canchas.

-Don Fernando Marcos, toda una institución.

-Breve anecdotario de cuatro silbantes.

(Este domingo 5 de julio, México e Inglaterra se enfrentan por décima ocasión. Será el segundo partido mundialista que disputen; en 1966 los ingleses se impusieron 2-0. La Selección Mexicana que dirige Javier “El Vasco” Aguirre va invicta y no ha recibido gol. Reina el optimismo para llegar al quinto partido, como en 1970 y en el 86. Esta vez es el último partido mundialista en el histórico Estadio Azteca, hoy con otro nombre).

ALFA-OMEGA

Como en todos los deportes hay personaje cuya función nunca deja contentos a todos los espectadores, especialmente a los partidarios cuyos equipos son derrotados, en el futbol soccer se denomina árbitro, “héroe invisible” o “villano inevitable”.

En México hay 653 árbitros y las mujeres ocupan 105 plazas, nueve de ellas con Gafete FIFA, es decir son de corte internacional y Katia Itzel García Mendoza es la primera mexicana en pitar, como árbitra central, en el Campeonato Copa Mundial 2026, además de cumplir como asistente en cinco partidos, hasta ahora.

Es muy escasa la información histórica en torno a los árbitros que actuaron en los primeros setenta años del futbol mexicano. Tal vez hay que ir a los archivos de las organizaciones administrativas y de los clubes fundadores que siguen en el activo.

Recordé que, en mi infancia, cuando iba a los encuentros en el Parque Asturias, eran muy renombrados los hermanos Fernando y Felipe Buergo, originarios del Distrito Federal. También recuerdo a Rafael Valenzuela, silbante en el siglo pasado.

La temporada de juegos era anual, época romántica que pasó a la comercialización del deporte. Sus autores la justifican de mil maneras, lo cierto es que crearon una mina de oro. El 9 de agosto de 1996 al crear los torneos Apertura y Clausura, además de “La Liguilla”. Hay rotación y dos campeones al año, afirmaron los empresarios y mercantilistas.

Bueno, retomo el tema central. Los antecedentes confirmados de las anécdotas históricas son las de un árbitro por accidente y de otro al que le incendiaron el Parque Asturias.

Recordemos que Agustín González Alba, “Escopeta”, era espectador en un encuentro futbolístico y al ser expulsado el árbitro, por el público, se suspendió el juego. De las tribunas saltó a la cancha un joven que, sin más, pidió un silbato y reanudo el partido. Hecho insólito. Jamás se repitió.

NO EL ÚNICO, SI EL MÁS COMPLETO

Polémico como pocos. Afable. Dicharachero. Muy culto. Profesor normalista y abogado universitario. Su principal característica: la sencillez humana. No fue filántropo, apoyaba a quien se lo pedía.

Ese fue Fernando Marcos González, defeño de nacimiento. Llegó a este mundo cuando México estaba en pleno Movimiento Revolucionario y gobernaba el usurpador Victoriano Huerta. Descendiente de don Egidio Marcos, asturiano, y doña Filomena González.

Mucho se ha escrito y abundan los comentarios de quienes conocieron, trataron, convivieron en labores deportivas, con don Fernando Marcos, quien su juventud fue cobrador de pasaje en los camiones urbanos, mozo de cantina para pagar sus estudios para ser Licenciado en Derecho y estudió Economía.

Como parte de su vida, después de jugar futbol y béisbol en los llanos capitalinos, hizo carrera futbolística completa: 13 años en el Germania, de Segunda División y en Liga Mayor con el España, dos veces campeón entre 1934 y 1936. Seleccionado nacional fue al Campeonato Mundial 1934, en Italia.

Su ingreso como árbitro en Liga Mayor, en 1937, y llegó a presidente de la Asociación Mexicana de Futbol. Once años después contratado como entrenador –hoy Director Técnico—de los equipos Asturias, Necaxa, Marte, Toluca y América. Director Técnico de la Selección Nacional, en 1959.

Desde 1948 dedicó parte de su tiempo al periodismo, fundó la Revista Gol. Para entonces llevaba 9 años transmitiendo futbol por radio y en 1962 comenzó en el Canal 2 y muy breve temporada en Canal 13, hoy TV Azteca. Participó en la producción y edición del noticiero semanal “España-México-Argentina” que se exhibía de jueves a miércoles en los cines.

Escribió el libro “Mi Amante, el Futbol” y fue columnista en los diarios El Universal y El Nacional. El Noticiero de Actualidades Excélsior, Tele Revista. Durante 20 años en el diario La Prensa sus comentarios en la columna 4-3-4 eran de penetración nacional entre deportistas y dirigentes de ese medio. 

ALGUNAS DE SUS FRASES

Con don Fernando podía platicarse de la Historia Universal, de los personajes griegos, de los literatos españoles, de los pintores y muralistas del mundo, de música clásica, en fin, era un hombre que dejó huellas imborrables.

De sus frases, una célebre cuando salió del Canal 13 y retornó a Televisa, le dijeron que había dejado a la competencia y contestó: “No me pase a la competencia, sino que salí de la incompetencia”.

Se celebraba en Inglaterra el encuentro México-Francia, estaba muy emocionado porque los nuestros iban dominando, entonces en el micrófono gritó “¡Borja, no falles!, ¡No falles! y ¡Gool de Borja!”.

La muy conocida es: “El último minuto también tiene sesenta segundos”. No con esa precisión, pero en el actual Campeonato Mundial, Congo y Senegal ganaban por dos goles y en los últimos minutos cayeron ante sus rivales.

Cuando cubrió la noticia del funeral del corredor de la F1, Ricardo Rodríguez, en 1962, Manuel Buendía, director de La Prensa, le encargó la cobertura y don Fernando escribió: “…las mujeres eran las que más lloraban la muerte del piloto, quizá porque son ellas las que más sufren cuando dan la vida”. En la Redacción, Buendía nos comentó: “¡Así es como se escribe!”. 

Un diálogo que recordó escuchar Hugo Sánchez y José Luis Lamadrid:

“Como en Argentina 76, dijo don Fernando

–Don Fernando, fue en Argentina 78, respondió José Luis.

“Ha de ser por la edad, pero ese Mundial siempre lo asocio con un 6 que no se me puede olvidar”, nunca aceptaba equivocarse y tenía a flor de labio sus cuatro palabras: “México perdió, seis-cero”

Se refería al 6-0 que Alemania anotó a México. José Luis murió hace poco más de 4 años y fue seleccionado nacional en 1954, cuando se jugó el Mundial Italia.

LA PALABRA ÁRBITRO, ORÍGEN

En una plática, en la Redacción de La Prensa, pregunté a don Fernando la etimología de la palabra árbitro. No terminé, cuando de inmediato dijo:

–Jorge, es del vocablo del latín, “arbiter”, testigo o juez; del prefijo ad y el verbo beto, cercanía y marchar, respectivamente.

Agregó que el término data del Siglo XIV y también hay una palabra de esa época, “arbitator”. En español espectador, oyente, testigo o juez. También debe entenderse como persona para resolver conflictos, conciliar intereses y aplicar normas legales.

ANECDOTARIO DE LOS ÁRBITROS

En los últimos 56 años la Federación Internacional de Futbol Asociación, FIFA, reconoció la capacidad profesional y la calidad de trabajo de casi medio centenar de árbitros mexicanos, otorgándoles el correspondiente Gafete para pitar en los partidos internacionales.

Correspondió al orizabeño Abel Aguilar Elizalde recibir en 1970 la distinción y debutó en el glorioso México 70, dirigiendo el encuentro entre las Selecciones de Alemania y Perú. El resultado, los teutones 3 goles y los sudamericanos 1.

Participó en torneo de la Concacaf y arbitró los amistosos de México con Rusia e Italia. Es sobreviviente de muchas hazañas futbolísticas que, hoy, gustosamente relata, a sus 97 años. Se retiró de las canchas en 1979.

Mario Lamberto Rubio Vázquez, es el único militar que figura en la historia de la familia de árbitros, que sigue rememorando sus gloriosos días en las canchas mexicanas y extranjeras. A sus 89 años de edad, es recordado por haber expulsado a un jovencito argentino de nombre Diego Armando Maradona, en el Mundial España 82.

Coronel del Ejército Mexicano, ahora en el retiro, se inició en el arbitraje al recibir la orden de un superior para que dirigiera un juego entre militares.

El “gusanito” del futbol llevó al defeño a capacitarse en el arbitraje y con una excelente preparación física, en el año 1947 se vistió de árbitro, compró su ocarina (silbato, en términos futbolísticos) para iniciarse en una apasionada profesión.

Rubio Vázquez, en 1967, debutó, profesionalmente. Fue designado como silbante central en los Mundiales de Argentina 78 y España 82.

Su trabajo mereció altas calificaciones y por ello lo asignaron para la final entre Brasil y Argentina, en el 82, cuando los albiazules perdieron el campeonato con un marcador de 3 a 1.

El partido estaba por terminar. Ganaban los brasileños con goles de Zico, Serginho y Júnior. Por los chés, el del honor lo marcó Ramón Díaz.

En media cancha, Diego Armando quiso ganar el esférico, levantado la pierna y, sin intención, la estrelló en el estómago de Joao Batista. Rubio mostró la Tarjeta Roja. No hubo objeción. El joven de 21 años, cuatro después se consagraría en México 86.

El Coronel Rubio Vázquez ha recibido honores, premios y reconocimientos. Su nombre lo impusieron al Colegio de Árbitros Tihosuco, en Quintana Roo.

El peruano Arturo Yamasaki Maldonado y el uruguayo Edgardo Codesal Méndez, después de sus inicios como jugadores y árbitros en el futbol de sus respectivos países, llegaron a México, obtuvieron su nacionalización y en eventos internacionales de la FIFA y de la CONCACAF actuaron como mexicanos, dejando buena imagen con sus intervenciones.

Yamasaki pitó en los Mundiales de Chile 62, Inglaterra 66 y México 70.

En el primero, el peruano-mexicano dirigió la semifinal entre el anfitrión y Brasil; en ese mismo, México ganó por primera vez, en un mundial, a Checoslovaquia con un 3-1.

Estoy seguro de que Arturo Yamasaki (murió hace 13 años) nunca olvidó su participación en “El Partido del Siglo”, en el Estadio Azteca. El juego se fue a tiempos extras y los italianos ganaron 4-3. El monstruo teutón Franz Beckenbauer jugó, casi todo el partido, con el brazo derecho inhabilitado, vendado pegado al cuerpo.

El nacido en Montevideo, Codesal Méndez, fue la figura central de la Copa Mundial 1990. México se quedó en casita, castigado por la FIFA, por los cuatro “cachirules” enrolados entre los 26 seleccionados nacionales y que había quedado como subcampeones Sub 20 en Arabia. 

La actuación de Edgardo Codesal fue tema polémico por mucho tiempo. Le correspondió silbar en la final de Argentina contra Alemania. Recibió muchas críticas y el jugador alemán Lothar Matthaus sostuvo que la falta no existió y fue en error arbitral.

En el desarrollo del partido sacó dos Tarjetas Rojas contra los argentinos y en el minuto 83 marcó un penal, ejecutado por el alemán Andreas Breheme.

Ese gol fue suficiente para que Alemania refrendara los títulos ganados en Suiza 54 y Alemania 74. El último trofeo fue triunfando en Brasil 2014.

jherrerav@live.com.mx