La educación que recibimos los que hoy somos abuelos es muy diferente a la que reciben los nietos.
Platicaba mi madre que ellas hacían sus cuadernos, es decir con hilo y aguja, no había engrapadoras, ni vendían cuadernos, la escuela primaria solo incluía unos dos o tres años, nada más los enseñaban a leer y a escribir.
La educación formal avanzó rápidamente, contamos con una gran variedad de carreras universitarias, es tan grande el menú que los jóvenes no saben por cual decidirse.
Es una incertidumbre la educación presente y a futuro, niños y jóvenes están atrapados en la tecnología, ya no se quejan de estar aburridos, los papás les prestan el celular, usan su Tablet y desde los dos, tres años ya saben cómo mover las imágenes con el dedo.
La pregunta es si han ganado o perdido habilidades.
En las reuniones familiares y hasta ingiriendo los alimentos no observan ni disfrutan lo que se llevan a la boca, no pierden de vista del aparato, se volvió una adicción bien vista.
Los papás no tienen idea de lo que se pierde: el sentido común, la creatividad, socializar, tolerancia a la frustración, empatía, dialogar, pensar, y algo tan importante como es el deporte y el juego libre dónde no importa el juguete, es dónde aprenden a trabajar en equipo, incluso dónde nace el liderazgo.

Lo he visto en mi consultorio, tengo Legos, mientras dialogo con los padres, al pequeño le entrego el recipiente con los Legos, en cinco minutos ya se aburrió y pide el celular.
Todo ha evolucionado de manera vertiginosa, hoy tenemos la IA que muchos la ven como una maravilla, otros la vemos con preocupación. La tecnología tan avanzada va a desplazar muchos empleos, los escritores, estamos preocupados, solo con darle el tema de inmediato la IA nos muestra el texto.
No es que la IA sea creadora, es un plagio, toma la información de lo que ya se ha publicado.
Los jóvenes en un momento realizan sus trabajos sin esforzarse por buscar información, será otro gasto que hacer sumado al Twitter, al Correo, al Internet.
Los dueños de las tecnologías están entre los más ricos del mundo.
Lo 7 saberes de Edgar Morin
el sociólogo francés, autor de 40 libros, comentó: “Jamás hemos tenido tantos conocimientos múltiples sobre lo humano y sabemos menos lo qué es el ser humano». Acaba de fallecer a los 104 años. Hasta sus últimos días, Morin permaneció atento al mundo y a los grandes retos humanos que alimentaron su pensamiento. No fue fácil como muchos intelectuales tuvo detractores, años después coincidieron con él. Para los que se preguntan si los viejos se enamoran. A los 79 años estaba tan enamorado como un adolescente.
De una familia judía, formó parte de la resistencia contra el nazismo, criticó el estalinismo; se involucró en debates relacionados con la Globalización, la Tecnología, la Ciencia y la Ecología. Estudió Historia, Geografía, Derecho y se desempeñó como investigador en centros académicos en Francia.
Agregó, Morin “A pesar de la multiplicidad de información y de los saberes, sobre todos los temas, no comprendemos para nada adónde nos conduce el mundo”.
El filósofo agregó: “nos enfrentamos a un problema. En realidad lo que conocemos son fragmentos separados de un rompecabezas, nos cuesta ver que los elementos están asociados y no sabemos cómo vincularlos”.
Hizo un llamado ético por la cooperación y la fraternidad, para un mundo más optimista.
Revisemos los 7 saberes:
1.- Aprender a reconocer los errores y limitaciones del saber.
2.- Los principios del conocimiento pertinente: conectar, contextualizar, y articular los saberes
3.- Enseñar la condición humana. Comprender al ser humano en su complejidad: biológica, social, cultural y emocional
4.- Enseñar la identidad terrenal: tomar conciencia de que todos habitamos un mismo planeta y enfrentamos desafíos comunes.
5.- Enfrentar las incertidumbres: educar para navegar lo inesperado y lo incierto. Vivimos una pandemia, el dolor de familiares que fallecieron, estar internados sin volver a verlos, les entregaron su cuerpo envuelto sin poder despedirse. La educación y el trabajo fueron en línea, situación que no se había contemplado, fue complicado para los maestros y los alumnos. Muchas familias perdieron su negocio. Es importante enseñar a ser resilientes. 6.-Encontrar el sentido al dolor y no quedarse en el sufrimiento.
7.- Enseñar la comprensión, fomentar la empatía, la escucha y la solidaridad. Respeto a las diferencias, a las personas con discapacidad, a la diferencia de culturas. Con la violencia en muchos países y la guerra, muchas personas tuvieron que emigrar de sus lugares de origen.
Cultivar la ética del género humano; formar ciudadanos responsables con su entorno y la Humanidad, la Ecología; de eco-casa; el Planeta es nuestra casa común.
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