Columna de Hierro

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CUERNAVACA MOR. 27 07 2026.- La Presidenta Claudia Sheinbaum visitó Morelos con un mensaje optimista: los homicidios dolosos han disminuido y eso demostraría que la estrategia de seguridad comienza a dar resultados.

Es probable que las cifras oficiales muestren una reducción respecto de 2024. Negarlo sería desconocer los datos.

Pero las estadísticas, por sí solas, no alcanzan para describir la realidad.

Lo que no se dijo durante la visita es la otra cara de Morelos.

De acuerdo con el análisis de “Morelos Rinde Cuentas”, elaborado con base en información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la Entidad continúa entre los primeros lugares nacionales en delitos de alto impacto como homicidio doloso, feminicidio, despojo, violación, secuestro y robo de vehículos.

A ello se suma un dato todavía más preocupante: la percepción de inseguridad mantiene a Morelos entre los Estados donde la población vive con mayor temor.

Y mientras desde el templete se hablaba de una disminución estadística, la realidad seguía escribiéndose con sangre. Tan sólo entre la víspera y el día de la visita presidencial se registró una nueva cadena de homicidios y ataques armados en distintos municipios del Estado.

Hace apenas unos días, además, el asesinato del Alcalde de Temoac volvió a sacudir a Morelos y a recordar que la violencia continúa alcanzando incluso a quienes ejercen el poder público. Y todavía más, aparecieron tres cuerpos despedazados en bolsas y sus cabezas y sus cabezas expuestas en pleno zócalo de Temixco.

Las estadísticas son indispensables para diseñar políticas públicas y evaluar resultados. Pero la tranquilidad no se mide únicamente en gráficas. Se mide en la confianza para caminar de noche, en la certeza de volver a casa y en la esperanza de que un hijo regrese con vida.

Hay momentos en que el Periodismo alcanza para contar los hechos, pero no siempre basta para explicar el poder. Entonces, una fábula puede decir lo que cien discursos no se atreven a pronunciar.

                                        FABULA POLITICA:

Cuentan que una mañana la Emperatriz decidió recorrer una provincia lejana.

Los heraldos anunciaban que el Imperio era más seguro que nunca. Los escribanos cargaban pergaminos donde las cifras descendían. LosCcortesanos sonreían.

Una anciana salió de entre la multitud.

—Majestad, ¿puedo hacerle una pregunta?

—Habla.

—Si el bosque ya está en paz, ¿por qué seguimos enterrando a nuestros hijos?

Los Ministros respondieron de inmediato:

—Porque las cifras dicen que hoy mueren menos que ayer.

La anciana no discutió los números. Sólo preguntó de nuevo:

—Entonces… ¿por qué seguimos teniendo miedo cuando cae la noche?

El silencio recorrió la plaza.

Hay verdades que caben en un informe y otras que caben en una tumba. Hay verdades que descienden en una gráfica y otras que ascienden con el sonido de las sirenas.

La Emperatriz continuó su recorrido. Los cortesanos siguieron aplaudiendo.

El pueblo, en cambio, cerró temprano sus puertas, abrazó más fuerte a sus hijos y miró dos veces antes de salir.

Porque la seguridad no se decreta desde un palacio. Se siente en las calles.

Moraleja: Los imperios suelen enamorarse de sus números; los pueblos nunca dejan de contar a sus muertos.

eusebiogimeno@gmail.com