A través del libro Teatro náhuatl. Prehispánico, colonial y moderno, Miguel León-Portilla nos dice que debemos replantearnos qué es el teatro. Esta obra es una crítica sobre lo que se ha estado haciendo con la literatura indígena: tratarla desde las categorías occidentales sin analizar qué es en sí misma, señaló el académico de la UNAM, Juan Carlos Torres durante la presentación editorial en memoria del tlamatini y Premio Crónica, Miguel León-Portilla, en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.

“La vida en el mundo náhuatl es un ritual perpetuo o un teatro sagrado. Ésta es la forma en que los indígenas vivían el día a día, totalizante, simbólico; después de la Conquista viene el teatro evangelizador donde los frailes se dan cuenta que la palabra no era suficiente para hacer entender sus ideas ante un dispositivo de comunicación totalizante que es el mito”, añade Juan Carlos Torres, quien fue alumno de León-Portilla.

Debemos entender el mito como una forma de pensamiento que moldea la manera de categorizar el mundo y la realidad, añadió; “de él vienen distintas expresiones, una de las cuales es la verbal, aunque solamente se conserva el texto escrito y ahí es donde debemos recordar toda la parte ritualizada con la que se acompañó: música, tiempo, espacio, sonoridad, pasos de danza, etcétera”.

Teatro náhuatl. Prehispánico, colonial y moderno tiene testimonios bilingües —náhuatl y español—, así como grabados e imágenes que apelan a lo que se estaba tratando de mostrar: el mundo indígena a través de las imágenes y presentaciones.

“En este libro Miguel León-Portilla reunió en 10 capítulos y un epílogo, textos que revelan la relación que a través del tiempo han tenido las letras nahuas con el teatro y el teatro náhuatl con el mundo. Además de su valor literario, textos como éste nos permiten comprender que el idioma náhuatl no representa tan sólo la memoria, sino también la presencia de nuevos autores en el campo del teatro”, señaló el investigador Morelos Torres Aguilar.

Se trata de un conjunto de obras dramáticas únicas e irrepetibles en las que se refleja la historia y el pensamiento, la religiosidad y la tragedia, así como la parte lúdica que nos representa como mexicanos, añadió. “De ahí las palabras de Miguel León-Portilla: ‘El teatro náhuatl es el otro espejo maravilloso donde la vida humana con sus alegrías y tristezas se torna presente’.

Otro de los elementos que abarca este libro es la danza. “León Portilla nos va diciendo que el teatro empieza con las veintenas, después el colonial, el teatro de altos vuelos y regresa a las expresiones que para muchos ni siquiera es teatro: las danzas”, destacó Juan Carlos Torres.

“Puede haber un planteamiento, transgresión, agonía y desenlace en un paso de danza. Este libro nos invita a pensar en esas expresiones que no necesariamente encajan en lo que entendemos como teatro helénico”.

Para concluir Teatro náhuatl. Prehispánico, colonial y moderno se incluye la obra que escribió Miguel León-Portilla: La vida de Quetzalcóatl. Al agregar este texto que escribiría a los 29 años y en el que se reflejarían ciertas inquietudes, León-Portilla se vuelve estudioso y objeto de estudio, explorador y creador en lengua náhuatl, explicó Morelos Torres Aguilar.

“En ella explora con gran profundidad el paso inexorable del tiempo, la búsqueda de la juventud perene, la eternidad, trascendencia y el fin o desmoronamiento de las cosas humanas. Una travesía filosófica que transcurre desde el reino de los astros hasta el reino de los muertos”.

FUENTE: AGENCIAS, CANDELERO, 01-03-2020