Columna de Hierro
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CUERNAVACA, MOR. 20 07 2026.- Vivimos una época en la que millones de mensajes recorren las Redes Sociales todos los días.
Un video de 30 segundos, una fotografía fuera de contexto, un audio anónimo o un supuesto testimonio pueden convertirse, en cuestión de minutos, en una «verdad» para miles de personas.
La guerra política ya no se libra únicamente en las plazas públicas o en los debates.
Hoy se pelea en los teléfonos celulares, en las redes sociales, en los grupos de mensajería y hasta en las conversaciones familiares.
En ese terreno se mezclan noticias verdaderas con mentiras, medias verdades, rumores, propaganda, campañas de desprestigio e intereses políticos y económicos.
El resultado es un ciudadano confundido, que muchas veces comparte información sin saber si es cierta.
Por eso, este comentario no está dirigido a los gobiernos, a los partidos o a los candidatos.
Está dirigido a Usted, Ciudadano. Porque la mejor defensa de una Democracia, comienza con una ciudadanía crítica.

Antes de creer o compartir una publicación, conviene hacerse 7 sencillas preguntas.
Primera. ¿Quién lo dice? No es lo mismo una fuente identificada que una cuenta anónima o un mensaje reenviado sin origen conocido.
Segunda. ¿Qué pruebas presenta? Las afirmaciones extraordinarias requieren evidencias verificables, no únicamente opiniones o imágenes aisladas.
Tercera. ¿Quién gana si Usted lo cree? Detrás de un mensaje puede haber intereses políticos, económicos, personales o de cualquier otra naturaleza. Conviene preguntarse a quién beneficia.
Cuarta. ¿Qué información falta? Muchas veces una historia es parcialmente cierta, pero omite el contexto indispensable para comprenderla.
Quinta. ¿Otros medios confiables informan lo mismo? Si una noticia sólo aparece en un sitio o en una cuenta desconocida, la prudencia aconseja esperar antes de aceptarla como verdadera.
Sexta. ¿El mensaje busca informarlo o hacer que reaccione con enojo, miedo o indignación? Las emociones fuertes suelen ser utilizadas para que las personas compartan contenido sin verificarlo.
Séptima. ¿Puede comprobar el dato por usted mismo? Si existe un documento, una resolución, una estadística o una declaración completa, vale la pena consultarla.
No se trata de desconfiar de todo. Se trata de aprender a verificar antes de creer.
La verdad nunca ha sido un patrimonio exclusivo de ningún Partido, Gobierno, Empresa o Medio de Comunicación.
Es una construcción que exige evidencia, contexto y honestidad.
Hoy más que nunca, el mayor servicio que un ciudadano puede prestar a su comunidad no es compartir la noticia más escandalosa, sino detenerse unos minutos para comprobar si es verdadera.
Porque cuando la mentira se vuelve costumbre, la sociedad entera termina pagando el precio.
Y cuando una ciudadanía aprende a pensar con criterio propio, ningún poder —político, económico o de cualquier otro tipo— puede manipularla con facilidad.
Ése es el verdadero desafío de nuestro tiempo.
Este comentario no invita a tomar partido; invita a ejercer el Pensamiento Crítico. Puede ser una reflexión de esas, que siguen siendo útiles dentro de varios años, porque el problema de la Guerra Sucia y la desinformación no desaparecerá con una sola elección.
El antídoto es que el ciudadano no caiga en la trampa, no se deje engañar, cheque, verifique, y no crea todo lo que dicen ni todo lo que mire. Desde luego usted tiene la mejor opinión. eusebiogimeno@gmail.com